La fruta y la verdura, en el mercadillo

La compra en las grandes superficies tiene sus grandes ventajas (como ya hemos visto con los ejemplos de las marcas blancas), pero tampoco hay que perder de vista las desventajas. Aparte de cargarse los pequeños comercios (soy un sentimental, qué queréis que os diga), hay multitud de productos que los grandes supermercados nunca podrán ofrecer a un precio competitivo sin perder calidad: las frutas y las verduras.

Si te acercas a los mercadillos de tu pueblo o ciudad lo podrás comprobar por ti mismo. La mayoría de paradas las montan los propios payeses, o como mucho, un distribuidor, lo que a la hora de calcular gastos de distribución y de los intermediarios en el precio final del producto es extremadamente reducido. Y evidentemente la calidad, aunque en momentos de aprieto económico pase a segundo término, también hay que tener en cuenta que la fruta y la verdura que viene directamente del campo no tiene ni punto de comparación con las manzanas enormes y perfectas a la vista del supermercado y las insípidas lechugas iceberg.

Si ya estás pensando en el gasto que supondrá la gasolina necesaria para repartir tu compra en diferentes sitios, no tengo nada que decir. Siempre puedes coger la bici, que la fruta no pesa demasiado…

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