4 cosas a considerar para calcular bien el presupuesto de una comunión

Para algunos la celebración de las primeras comuniones son atracos a mano armada sin previo aviso, pero con acuse de recibo anticipado, porque no es tan difícil calcular el presupuesto que te puede suponer costear todos los aspectos que conlleva: trajes, banquete, regalos, reportaje.

comunion

Mucho o poco se podría decir de lo que se llaman primeras comuniones, pero me voy a centrar en el aspecto económico que suponen. Por lo pronto parece que la celebración festiva que conllevan cada vez tiene menos de cristiana, su primitivo origen, por el derroche que supone, y cada vez son más las parroquias que alertan y se distancian de costumbres que poco tienen que ver con el hecho religioso en sí. Y no es menos cierto que se van multiplicando las comuniones civiles en las que sólo prima lo meramente festivo.

Tanto en unas (religiosas) como en otras (civiles) los protagonistas son los niños y niñas a quienes, llegados en torno a los diez años, se les quiere reconocer cierta autonomía y madurez.

Gastos que conlleva una comunión

La fiesta supone un banquete, un agasajado, unos invitados, unos regalos, y alguna que otra sorpresa complementaria. Hace ya más de veinte años que me llamó la atención ver coches, aparcados junto a parroquias, con carteles anunciadores que ofrecían préstamos para costear las primeras comuniones.

  • Empecemos por los trajes. Para el niño o la niña tiene que ser el más especial posible, una especie de festival de disfraces pero de lujo. No sirven los de spiderman o de sirenita, tienen que ser como mínimo trajes de gala. Para los niños de la más alta graduación, almirante antes que marinero, aunque también mola. Para las niñas de princesa disney, casi novia en diminutivo, que hay princesas para todos los gustos: clásicas, hippies y hasta pocahontas, (no, estas mejor las dejamos para el próximo carnaval).
  • El resto de la comitiva, tanto la propia familia como los invitados, tampoco puede ir de calle, cuanto más se llame la atención y se de qué hablar, mejor. Y ya, todos así bien pertrechados, a comer o a cenar, porque ahora también se celebran por la tarde – noche. El banquete supone otro buen pellizco al presupuesto, que ya pasó la época de las celebraciones en la habitación más grande de la casa convertida en salón por un día o en los patios, donde se repartían bocadillos y medias lunas como si de la multiplicación de los panes y los peces se tratara.
  • Ahora hay que ir a un restaurante, cuanto más caro mejor, con piscina, payasos, y un Candy bar, que no es más que una o varias mesas llenas de golosinas, bombones y cupcakes de distintos sabores. Todo lo que haga falta para hacer felices a los pequeños y, de paso, destacar por encima de los demás. ¿Es esta la educación que se quiere dar a los niños, los valores que se les desea trasmitir?
  • Pues queda la guinda del pastel: los regalos. Podría pensarse que ese es un gasto que corre a cargo de los invitados, pues sí, pero sólo en parte, porque los padres de la criatura no se pueden exponer a hacerles un regalo a sus hijos inferior al que puedan recibir de parte de algún familiar o amigo. Así que, smarfhone al canto para el niño o niña o cualquier otro cacharro que incluya la última versión tecnológica: un dron, un robot…
  • Pero ahí no termina todo, hay que entregar un detallito para cada uno de los invitados; los recordatorios en papel pasaron a la historia, sustituidos por recordatorios galleta, o detalles personalizados, que aunque cuesten poco hay que multiplicarlo por muchos. Y, ya puestos, añade a la cuenta los gastos postcomunión: el reportaje fotográfico o videográfico y, ¿por qué no un viaje a un parque de atracciones? Que el Zoo está ya muy visto.

Bueno pues echando cuentas y sumando: de 200 a 400 euros para el traje (el del protagonista), más de 30 a 70 euros por cubierto para los invitados, más unos 500 euros en animaciones varias para las “tiernas” criaturas, y entorno a 500 para el inolvidable reportaje. A mayores échale lo que quieras en regalos y viajes. Te salen unos 8.000 euros.

¿Te acuerdas de lo de los coches con carteles que anunciaban préstamos para comuniones? Pues o tienes un buen colchón de ahorro, o acudes a un préstamo, o te atreves a celebrarla de otra manera: vistiéndoles con buena ropa, pero que les sirva para más ocasiones; invitando a los más allegados, que hasta caben en casa (al resto se siente); regalos sí, pero sin empeñarse.

Que para hacer feliz a un hijo basta, y es lo fundamental, aunque algunos no se lo crean, un buen abrazo, saber escucharles y dedicar tiempo a jugar con ellos, compartir sus gustos y los tuyos. Cómo todo eso te sale gratis, te sobra dinero para llevarles al cine, a ver la competición deportiva y al parque de atracciones, que tienen payasos muy graciosos y reparten (o venden) cupcakes de colores.

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