Ventajas y desventajas del consumo colaborativo

El consumo colaborativo está de moda, y aunque en A Fin de Mes ya hemos hablado varias veces de él, hoy volvemos a la carga viendo sus pros y sus contras.

consumo colaborativo

Del consumo colaborativo hemos hablado muchas veces en nuestro blog. De hecho, creo que el concepto lo tenemos bastante masticado y que todos nuestros lectores ya lo habrán contemplado desde distintos puntos de vista. Pero hoy queremos exponerlas desde uno que aún no hemos tratado. Hoy queremos hablarte de las ventajas y las desventajas del consumo colaborativo y la verdad es que con el furor que están causando este tipo de servicios y productos, bien vale la pena precisamente por ello darle una segunda vuelta de tuerca al concepto no está de más.

El consumo colaborativo está en auge. Y lo está por razones que explicamos en su momento en nuestro blog, y que son además algo que no parece frenarse por las condiciones del mercado. En este caso, nos encontramos con que la crisis sigue dando fuerte a las economías domésticas, y también con el hecho de que hay una cierta idea de que podemos pagar menos y formar parte de un grupo. Y ambas cosas son las que hacen que sea cada vez más aclamado. Aunque también tiene detractores, sobre todo aquellos que se ven afectados por la apuesta por ellos del ciudadano común y cómo ésta les afecta a sus negocios tradicionales.

Ventajas y desventajas

Entre las ventajas más importantes del consumo colaborativo de las que nos podemos aprovechar en caso de apostar por esta última tendencia en la moda de las compras y la adquisición de servicios, podríamos destacar a las siguientes:

  • Ahorro de dinero: es lo primordial para muchos y es también lo que ha hecho que crezca con tanta fuerza. Pero pese a ser lo más importante, hace que una vez dentro se descubran el resto de ventajas y se fidelice al público que cree en este nuevo concepto.
  • Beneficio social: en casi todas las plataformas de consumo colaborativo, aunque hay excepciones como en todos lados, se apuesta por poner a los miembros de éstas en un primer plano, en lugar de hacerlo como en el mercado habitual en el que el dinero y la empresa son casi siempre los que mandan.
  • No lucrativo: la ventaja de participar en proyectos o ideas en dónde se deja de lado la parte económica del negocio suele gustar. Y eso hace que se piense más en lo social, en ser parte de un grupo y sobre todo en el poder que se tiene como colectivo. Y que bueno, aún pese a todo, pareciera que es posible que el dinero no lo mueva todo.
  • Participativos: precisamente la filosofía del consumo colaborativo parte de colaborar en todos los sentidos. Desde ser parte del proyecto y obtener los beneficios entre todos, hasta aportar ideas o ayudar a mejorarlo. Y casi siempre eso gusta y engancha.

Entre las desventajas que tiene el consumo colaborativo, y no me refiero las que dicen aquellos que se convierten en detractores de la idea porque les afecte directamente, sino aquellas que en realidad se encuentran detrás de participar como ciudadano en muchas de estas ideas que crecen en interés, podríamos destacar a las siguientes:

  • Falta de control: en realidad el hecho de que no sean empresas en sí mismas, y no haya una regulación específica hace que en ocasiones, sobre todo cuando surgen problemas, las cosas no salgan tan bien como parecía, y que el consumidor se encuentre sin respuestas y sin saber a quién acudir. Si bien es verdad que al ser colectiva, se intenta que todos los miembros tengan una buena imagen de ella, a veces no sucede y la opinión negativa, si no alcanza una gran repercusión se queda en el olvido produciendo gran frustración a quién la tiene.
  • Problemas en las relaciones comerciales: en el consumo colaborativo, al llevarse a cabo en canales poco comunes, requiere sobre todo de mucha confianza para poder pagar y cobrar los servicios y productos con los que se opera. Pero a veces, cuando una de las partes no cumple, o se genera una desconfianza indebida con anterioridad, se hace complejo el proceso. Precisamente ésta es una de las razones por la que algunos usuarios desconfían de este tipo de iniciativas.
  • Novedades en crecimiento: son muchas las redes de consumo colaborativo que se crean diariamente. El hecho de que sean tantas y tan variadas hace difícil al ciudadano de a pie hacer un seguimiento de estas. Y en muchos casos, al tratarse de cosas con recursos muy limitados, no se favorece su conocimiento y su expansión, lo que hace que el resultado no sea siempre el más esperado o el deseado.

Imagen: OuiShare

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