Tus finanzas personales necesitan un presupuesto si quieres ahorrar

Si quieres ahorrar, o simplemente llevar sin sobresaltos tus finanzas personales, necesitas un plan, un presupuesto que te ayude a saber en qué gastas tus ingresos y cuánto te queda de ellos después de tus gastos.

ahorros

Mi madre y mi padre, me lo inculcaron desde bien pronto, “no te gastes todas las propinas, si ahorras te podrás comprar un juguete mejor”. El ahorro es clave para sanear tus finanzas personales y es un hábito que se debe aprender desde pequeño, y mantener en todas las etapas de la vida. De hecho, es una de esas cuestiones a las que le hemos dado muchas vueltas en A Fin de Mes. Un buen ejemplo de ello es un artículo que ha gustado mucho a nuestra comunidad: la fórmula de ahorro del 50-20-30

Tener tu dinero en orden ayuda a disminuir el estrés diario. Nunca se sabe cuando puede surgir un imprevisto. No se trata de acumular por acumular y convertirse en don Tacañón o doña Tacañona. El dinero es para gastarlo, pero una cierta cantidad de dinero es para guardarla por si surge una necesidad propia o ajena.

Para ahorrar, no gastar: la tesis principal

Lo primero para poder ahorrar es no gastar. No gastar en cosas superfluas que realmente no se necesitan (no es que no pueda uno darse un capricho), y, sobre todo, no gastar más de lo que se gana.

Para ello, es muy importante que tengas una buena organización de tus finanzas personales. Lo primero que debes hacer es establecerte un presupuesto para que puedas fijar los límites máximos de los gastos. Es importante que tengas en cuenta tus ingresos y gastos fijos, así como aquellos en los que puedas y quieras ahorrar. Puedes encontrar herramientas digitales que te ayudan a llevar fácilmente tus finanzas personales o utilizar simplemente un documento en Excel.

Si realmente quieres que tus finanzas prosperen debes destinar tiempo y energía para actualizar tu presupuesto, de manera habitual, al principio puede parecerte un poco lioso, pero con la práctica se convertirá en algo sencillo y hasta agradable, porque enseguida verás sus beneficios.

En el cómputo, que debe abarcar como mínimo el periodo de un año, tienes que incluir los gastos de la vivienda: la hipoteca (si la tienes), las facturas de luz, gas, comunidad, teléfono, etc. El gasto en alimentación. El gasto en vestido y calzado (la moda consume mucho, sobre todo en época de rebajas). Los gastos invertidos en formación y estudios. Y todos los relacionados con la salud.

Dedica algún tiempo para leer libros, revistas, páginas o blogs de finanzas personales. Cuanto más sepas acerca de tus propias finanzas, mayor confianza tendrás en administrar tu dinero a largo plazo.

Aprende a ser feliz con lo que tienes. Si quieres ahorrar para el futuro no debes endeudarte innecesariamente, ni mantener un estilo de vida superior al que te puedes costear. No pidas préstamos que no hayas presupuestado.

Una forma de préstamo es la tarjeta de crédito (que no sirve precisamente para estirar los ingresos), lo que se gasta con ella puede descolocar por completo el presupuesto del mes siguiente. Recomiendan que los pagos de créditos mensuales no sobrepasen el 10% de lo que se recibe mensualmente.

Es normal que se tengan deudas: una hipoteca, el préstamo para un coche, pagos aplazados de estudios, de cuidados médicos o de algún electrodoméstico. Y es vital eliminarlas cuanto antes, no te dejes engañar por la cantinela que los bancos te dicen de que no compensa amortizar un crédito ya concedido; no les compensa a ellos, a ti sí.

Revisa tu presupuesto para determinar cuánto dinero puedes añadir a los pagos de deudas, empezando por amortizar las que más intereses generen. Tras liquidar las deudas pendientes es mucho más fácil poder ahorrar. El dinero que utilizabas para pagar esas deudas, lo puedes utilizar ahora para ahorrar.

Elige bien donde depositas lo que vas ahorrando, si no consigues que te den muchos intereses por ellos, al menos procura que no te disminuyan por comisiones u otras argucias. Otra alternativa para aumentar tu cuenta de ahorro es invertir, siempre y cuando tus ingresos te lo permitan, de modo que el dinero no pierda su valor adquisitivo conforme vaya pasando el tiempo. Pero realmente no se debe invertir lo ahorrado, sino lo sobrante de ese ahorro, lo prescindible en cada caso.

Ahorrar gastando ¿es posible?

Una vez trazado el presupuesto, plantéate cuáles son tus prioridades, qué cosas necesitas o quieres conseguir en el futuro para mejorar tu calidad de vida. Proponte metas claras y reales, y el tiempo y dinero necesario para alcanzarlas. Así te será más fácil saber a qué destinar cada parte de tus ingresos, sin olvidar que siempre dentro de las asignaciones mensuales, debes destinar una para el ahorro.

Ahorra siempre que puedas. Siempre que recibas algún tipo de ingreso, guarda parte de él. Y no pienses en guardar sólo lo que te sobra. Todas las personas deben tener un fondo de emergencias. Construir tu propio colchón de dinero es una parte esencial de tus finanzas. Te permite usar el dinero para pagar gastos no planeados o emergencias que puedan aparecer en tu día a día.

Una buena administración de tus finanzas es dedicar el 70% de tus ingresos a todos los gastos y destinar el 30 % restante al ahorro, a crear ese colchón de emergencia que ha de ser unas seis veces la suma de tus gastos fijos mensuales.

Si quieres ahorrar más disminuye tus gastos, cambia tu manera de consumir, no te dejes llevar por los impulsos. No pagues con la tarjeta de crédito algo porque esté rebajado si sabes que no tienes, ni vas a tener, dinero para comprarlo. No es necesario estar a la última en todo para ser feliz.

Hay gastos que son fijos, que debes pagar cada mes, como la vivienda o la salud. Sin embargo, existen otra serie de gastos, como los restaurantes, el ocio o la moda, que varían en función de los hábitos de vida de cada persona, el poder adquisitivo que se tenga, la edad, etc. Y son, precisamente, esos gastos variables los que permiten iniciar un hábito de ahorro, ya que son los que se pueden reducir más fácilmente.

“Un grano no hace granero pero ayuda al compañero”. Esos gastos pequeños que no generan problemas (un café en un bar, comprar alguna golosina, una camiseta rebajada) pueden suponer un gran desembolso al final de cada mes. Por ello, tienes que procurar reducirlos en la medida de lo posible.

Ahorrar, ya lo ves, no es difícil, es cuestión de querer y decidirse. Sin embargo, si todavía tienes dudas sobre este tema, te recomiendo que eches un vistazo a otros artículos en los que puedes descubrir no solamente técnicas eficientes de ahorro, sino trucos sencillos del día a día para conseguir aumentar ese colchón que todos anhelamos. ¿Cuándo los vas a poner en práctica para que 2017 sea el año de los objetivos de ahorro?

Foto: © SIphotograp

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...