Tarjetas B: todo lo que hay que saber sobre ellas

Los escándalos políticos y económicos de los últimos tiempos han sacado a la luz un producto muy utilizado en las grandes empresas. Nos referimos a las tarjetas B de las cuales te lo contamos todo hoy.

tarjetas B

Con los escándalos políticos y relacionados con las entidades bancarias que las emitieron en su momento las tarjetas B, o tarjetas Black se convirtieron en el tema de moda de los ascensores. En realidad, para muchos, este tipo de tarjetas eran en sí mismas un fraude, y gracias a la prensa y a los demás medios de comunicación, tuvieron conocimiento de ellas. La realidad es que ni son un fraude, ni son algo nuevo, aunque el uso que se les dio en esos casos de portada de diarios sí que hubiese implícitos delitos y comportamientos poco éticos. Pero, en realidad ¿qué son las tarjetas B?

Las tarjetas B son tarjetas de crédito que se entregan a los directivos de las empresas y que tienen como diferencia con las tarjetas habituales de compañía que no tienen un límite establecido. Es más, se puede gastar de ellas prácticamente lo que se quiera, aunque la propia empresa pueda luego establecer límites en base a los informes que reciba. Con ellas no hace falta justificar gastos, porque se presupone que el directivo va a hacer un buen uso de ella. Cosa que, como todos ya sabemos, no ocurrió en los casos famosos. Pero, ¿son legales las tarjetas B?

Las tarjetas B ¿legales o ilegales?

Muchos piensan hoy en día que las tarjetas B son ilegales. Esto no es del todo correcto. La realidad es que es legal que una empresa pueda otorgar a sus directivos el crédito que estime oportuno para gastos relacionados con la actividad que realice. De hecho, esos gastos podrían ser deducibles siempre y cuando se hayan hecho para poder ejercer las actividades propias del puesto. El problema surge cuando esas tarjetas Black dejan de utilizarse como tal y pasan a ser un plástico a disposición de los caprichos y lujos de los que la poseen. Ese gasto, por mucho que intenten justificarlo, sí sería ilícito porque no entra dentro de los que se contemplan como deducibles de la tarjeta.

Otra de las cuestiones de la que se habla cuando se hace referencia a las tarjetas Black es precisamente de su condición fiscal. Las tarjetas B podrían ser consideradas fraudulentas o ilegales en el momento en el que no se declaran esos gastos de forma adecuada. Es decir, si la empresa le entrega ese dinero, o mejor dicho, esa línea de crédito como un complemento salarial, lo debe declarar tal cual. Lo que no puede ser es que no se dejen notas contables de dónde se encuentra ese dinero inicialmente en la empresa, ni tampoco a dónde ha ido a parar al perderse sin más en las manos de los directivos. Es precisamente en este punto, y en el anterior, donde se pone en duda la legalidad de las tarjetas B.

Las tarjetas de empresa

Otra cosa son las tarjetas de empresa, que pese a no tener nada que ver con el uso de los plásticos más polémicos, pueden confundirse a menudo con ellas. En realidad, este tipo de tarjetas, que pueden ser de crédito también, sí tienen un límite establecido y, generalmente, obligan a quien las usa a justificar el gasto que hacen bien mediante facturas, tickets o notas de pago. También existe la modalidad en la que la empresa otorga parte del gasto que se supone le correspondería a ella en este tipo de tarjetas para sus empleados, y en ese sentido, no hace falta la justificación, pero sí se los deducirá como tal por conceptos como traslados, alojamientos, manutenciones y demás. Además, nunca habrá un no límite en ellas independientemente de la modalidad que se use.

Está claro que para disponer de alguna de estas tarjetas, casi siempre hay que trabajar en puestos de mando o de directivos en grandes compañías. Pero eso no implica que no podamos conocer bien cómo funciona este mundo y evitarnos así confusiones entre unos y otros tipos de plásticos. Hay que reconocer que no estar dentro de él puede ocasionar errores en su mención y tampoco cuando saltó la polémica se explicó demasiado bien el tema. Así que, en este caso, la conclusión es que las tarjetas B son bastante particulares, se dan en grandes empresas y para uso exclusivo del directivo. No tienen límite, pero son legales siempre y cuando se usen para las actividades asignadas así como se tribute correctamente por ellas.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...