¿Son las tarjetas gratuitas una trampa mortal?

En el mercado existen un montón de tarjetas gratuitas que pueden convertirse en una trampa mortal. Hoy analizamos las principales comisiones de estos plásticos.

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Las tarjetas gratuitas se han puesto muy de moda. Sin embargo, no son un producto «gratis total». Muchas de ellas esconden comisiones a las que hay que prestar mucha atención porque pueden convertirse en un problema para tus finanzas. Hoy, en A Fin de Mes, con la intención de que la cuesta de enero no comience de malas maneras para tus finanzas personales, queremos analizar este tema a fondo. De hecho, me gustaría comenzar por diferenciar dos tipos de tarjetas sin comisiones: las de tu propia entidad, y las de entidades terceras con las que no estás directamente vinculado. Es decir, esas tarjetas que no requieren de una nueva cuenta.

Aunque son muy distintas entre sí, en muchos casos comparten cualidades por ofrecerse como un producto gratis para el cliente, pero esconder comisiones realmente importantes. Creo que en este caso resulta realmente interesante recordar uno de los artículos que más os ha gustado en A Fin de Mes. Me refiero al que está relacionado con las comisiones bancarias, y también al que escribimos en su momento cuando cobrar por sacar dinero en efectivo de cajeros de otras entidades se volvió algo habitual.

¿Son gratuitas las tarjetas bancarias gratis?

Para dar una respuesta exacta a la pregunta hay que centrarse en los contratos que se firman. De hecho, en ellos tiene que recogerse toda la información sobre el producto, y las condiciones de contratación. Deberías encontrarte con el listado de gastos asociados, así como el de comisiones que se te cobrarán por su uso. Como hay muchas tarjetas gratuitas en el mercado, y resulta imposible analizarlas todas, lo que vamos a hacer es ver cuáles son esos gastos que más habitualmente se le cargan a los clientes de este tipo de productos. Los analizaremos a continuación:

  1. Comisión por retirada de efectivo en cajeros ajenos a la entidad. Hay que tener en cuenta que los cajeros no vinculados a las entidades están cobrando en su mayoría una comisión por retirada. Eso significa que estarás pagando continuamente por acceder a tu dinero y puede suponer un gasto importante si se contempla anualmente.
  2. Retiradas a crédito. Aunque muchas de las tarjetas gratuitas te ofrecen disponer de dinero a crédito, sacarlo de un cajero supone un gasto importante. Salvo muy contadas excepciones las comisiones se mueven entre el 3% y el 5%.
  3. Comisión por duplicado. Perder la tarjeta no es algo que nos pase demasiado a menudo, pero puede pasar. Hay que revisar bien los términos del contrato para conseguir evitar su coste, en muchas ocasiones, realmente desproporcionado.
  4. Comisión por emitir una tarjeta extra. Es una comisión si quieres tener otra tarjeta, ya sea para tu propio uso, o el de otra persona autorizada en tu cuenta.
  5. Comisión por cambio de divisas. Ocurre cuando utilizas la tarjeta en un país extranjero que no disponga del euro como moneda. Suelen ser bastante importantes y, además, tienen asociado un coste mínimo. Si no te queda otro remedio que utilizarlas, lo más conveniente es que lo hagas en cantidades grandes para evitar dobles comisiones.

Cuidado con las comisiones de mantenimiento

Muchas de estas tarjetas gratis, se emiten sin ningún coste para el cliente. Sin embargo, sí que aplican comisiones de mantenimiento, generalmente al pasar un año desde su emisión. Para que no te cobren, es habitual que las entidades te soliciten de algún modo tu vinculación apostando por eliminarlas si se dan determinados supuestos. Aunque te recomendamos revisarlo bien en tu contrato, lo más habitual suele ser lo siguiente:

  • Importes mínimos de gastos anuales: la mayor parte de las entidades emisoras de tarjetas gratis apuestan por imponer a sus clientes un límite mínimo de gasto con el plástico que les permita ahorrar dinero en las comisiones habituales. Si se cumple, no hay que pagar.
  • Contratación de determinados productos: a veces, las entidades emisoras de las tarjetas apuestan por ofrecer al cliente productos vinculados con los que pueden evitar las comisiones de este tipo. Por ejemplo, algunos seguros u otros tipos de productos financieros.
  • Número mínimo de movimientos anuales: en algunas ocasiones, las entidades no colocan un mínimo de gasto anual para que la tarjeta no tenga comisión de mantenimiento y renovación. Lo que hacen es especificar un número mínimo de movimientos que debes hacer anualmente. Eso quiere decir que tendrás que utilizar la tarjeta, sin importar el total de la compra, un determinado número de veces.

Foto: © LDProd

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