Se duplican los fraudes al seguro por la crisis

Parece que las compañías aseguradoras deben sobre todo estar atentas a lo que ocurre en cada una de las denuncias porque en crisis, los fraudes han aumentado de forma considerable.

seguros coches

No parece que la economía doméstica española consiga levantar cabeza. De hecho, los problemas por los que pasan los españoles son muchos. Desde la falta de empleo, a los empleos precarios que apenas dan para vivir, o el alto coste de los impuestos que nos supone tener una de las más pesadas cargas fiscales europeas. Precisamente por ello, parece que lo de ser el listillo español está de moda, y las noticias nos indican que los fraudes a los seguros se han duplicado en época de crisis. Ha llegado el momento de intentar buscar el dinero bajo las piedras, y si no lo hay, entonces habrá que buscar en otro lado.

Las aseguradoras están más atentas que nunca, ya que los tipos de fraudes en los distintos tipos de seguro son de lo más variopintos. Desde golpes en el coche que no fueron dados por terceros o se dieron en circunstancias en las que el conductor declaró otra cosa; pasando por daños en hogares que se intentan colar como lo que no son, declaraciones de dolencias que no existen o reclamación con indemnizaciones millonarias que se deben a secuelas que inhabilitan a la persona para trabajar y la investigación posterior la descubre trabajando sin problema.

Así, desde que comenzó la crisis, las aseguradoras han mirado con lupa todos los casos que se les presentan, prestando especial atención a aquellos que en sí mismos ya presentan incongruencias, aunque hay relatos de quien trabaja para ellas y descubrió fraudes que muestran las artimañas de los que intentan que el seguro les solucione el problema aunque no esté en las coberturas.

Por el otro lado de la moneda, y sin intención alguna de defender ningún tipo de fraude, hay que decir que en realidad las aseguradoras complican cada vez más los contratos poniendo cláusulas en muchos casos abusivas, suben las cuotas en la mayoría de los casos sin ninguna firma del interesado y sin sentido, y además, aunque la ley dice que deben ocuparse de todas aquellas coberturas que se recojan en el documento firmado por las partes, no es la primera vez que vemos casos en los tribunales que acaban dando la razón al ciudadano, pero que para legar hasta ahí y ganar lo que era justo han tenido que sudar y gastar mucho dinero en los juicios. Quizás a las aseguradoras también les convendría un cambio de imagen y es probable que esto reincidiese en una menor intentona de defraudar.

Vía: Cinco Días

Imagen: fundacionfadei

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