Ni se te ocurra estafar a tu seguro

Las aseguradoras se encuentran muy bien protegidas contra las estafas. No lo intentes.

No intentes nunca estafar a tu aseguradora

Los seguros resultan la opción más inteligente a la hora de proteger nuestras posesiones más preciadas. Las de mayor valor y demanda la hora de asegurar son la vida, la salud, el hogar y el automóvil.

Al ser un mercado en el que hay mucho dinero involucrado, personas inescrupulosas se dan a la tarea de poner en marcha las situaciones más insólitas y descabelladas, con el fin de lograr una ganancia que por supuesto, no les corresponde.

Los seguros son frecuentemente un blanco común para cometer fraude. Por lo general, se trata de personas que buscan obtener un beneficio económico ilegal a través del engaño.

Quienes recurren a estas estrategias ilegales, se valen de actos u omisiones de manera deliberada para lograr concretar la estafa. Estas personas, muchas veces no tienen conciencia de las consecuencias que podría traer estafar a la compañía de seguros.

Estafar a las empresas proveedoras de estos servicios podría acarrear la rescisión de la póliza, pérdida del derecho a la indemnización y en el peor de los casos, hasta la posibilidad de ser encarcelado.

Las estafas más comunes

De acuerdo con expertos, los intentos de engaño más frecuentes están relacionados con el sector de automóviles. Aquí las personas suelen simular un robo y en el caso de siniestro, justifican daños preexistentes.

Luego, destacan los intentos de fraude vinculados a la salud, en las que se presentan, por ejemplo, falsas intoxicaciones y lesiones inexistentes o exageradas.

Los seguros del hogar no quedan excluidos. En estos casos, las personas intentan colar daños causados por algún accidente eléctrico, inundaciones o un robo.

Según lo señalado por analistas en el tema, los intentos de fraudes aumentan con los años y cada vez surgen nuevas estrategias para lograr concretar el engaño.

Consecuencias de estafar al seguro

Las aseguradoras tratan de protegerse y para ello invierten todos los recursos disponibles para detectar cualquier tipo de fraudes.

En primer lugar, si se llega a probar el fraude, la póliza quedaría sin efecto de forma inmediata. Por otro lado, el beneficiario pierde todo derecho a indemnización.

En los casos donde la aseguradora demuestre un nivel mayor de perjuicio contra la compañía, el defraudador enfrentaría pena de prisión, que, según sea el caso, podría estar entre tres meses y seis años de condena.

Por último, figura el hecho de incluir al estafador en una base de datos, que luego es verificada por otras compañías de seguros. De modo que las aseguradoras quedan advertidas y al tanto sobre la condición de fraude del asegurado en cuestión.

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