Radiografía del sistema español: el 32,20% de la población lo sostiene todo

Los últimos datos que hemos analizado del desempleo y de la contratación muestran que algo no va bien en España. Analizamos cómo es posible que solo el 32,20% de la población esté trabajando de forma efectiva.

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El paro de España es uno de esos indicadores que fuera de nuestras fronteras no se entienden. De hecho, bastaría preguntarle a cualquier europeo para que nos responda que si eso llegase a pasar en su país, la revuelta popular estaría garantizada. Es cierto que el caso español siempre ha sido particular, e incluso en los momentos de bonanza, teníamos cuotas de paro endémico que no existen en prácticamente ningún lugar de Europa. Pero no es menos cierto que con el paso de los años, y a golpe de parches mal llamados reformas hemos ido a peor. Un gráfico que han publicado en El Blog Salmón demuestra que las cosas en España no solo no van bien, sino que es imposible que puedan ir a mejor si realmente no se revisa el sistema.

La primera conclusión que se deriva, y de la que parte precisamente su alarmante titular es el hecho de que solo el 32,20% de la población española está trabajando de forma efectiva y sosteniendo por tanto toda la economía del país. ¿Cómo es esto posible si el porcentaje de paro real no alcanza esta cifra? En realidad, el cálculo es muy simple, si se le descuenta al dato de la población total el número de menores, se descuentan los jubilados o aquellos que cobran pensiones, quién se dedica a ama de casa, los estudiantes y los empleados públicos, se obtiene el dato. Un dato que de paso está formado por la totalidad de trabajadores por cuenta propia y por cuenta ajena y que solo 8 millones tienen un contrato indefinido.

Un problema que hace brecha en todos los sentidos

Que el 32,20% de la población sea el que sostiene la economía del país no es un dato baladí. De hecho, tras la publicación actualizada de los salarios tan bajos que tenemos en España, se puede llegar a entender por ejemplo el hecho de que se tenga que recurrir constantemente a la caja de las pensiones -aquella que estaba pensada para la generación del babyboom y que se acabará antes de que estos lleguen a jubilarse-. No se puede plantear que con las cotizaciones actuales de los trabajos temporales, e incluso por horas, sacando a gente de esas listas del paro que tanto pesan en elecciones mejore la recaudación. Y si ésta no mejora, como está ocurriendo, peligra el pago de las pensiones y de las nóminas de los empleados públicos. Esos empleados públicos ascienden a casi 3 millones de personas, aunque se incluyen todos los tipos de contrato, incluso los políticos.

La falta de empleo afecta a todos esos parados que están buscando trabajo, pero afectará también a los que hoy están incluidos en la lista de estudiantes. Y es probable que haya afectado en parte a las incapacidades permanentes causadas por enfermedades mentales como la depresión o el estrés. La situación no puede estar peor. Y lo peor del asunto es que nadie hace referencia a lo que de verdad está ocurriendo. Todos hablan del dato del paro, que según el color con el que se mire puede ser bueno o malo aún siendo la misma cifra. Pero, para contarnos que solo el 32,20% de la población española está trabajando parece que nadie ha sabido dar la cara. De momento, tampoco hay pronunciaciones oficiales, aunque vistos los parches que llevamos desde que se instauró la democracia, no parece que los cambios estén a la vista. Precisamente ahora que los partidos políticos salen a pedir nuestro voto es el momento de pedir reformas reales. Reformas que no anulen derechos, sino que los transformen acorde a los tiempos que corren y nos permitan tener un futuro garantizado.

En muchas ocasiones se ha puesto en tela de juicio el sistema público de las pensiones. De hecho, las famosas cartas a los que van a jubilares próximamente y la calculadora de la Seguridad Social han sido un rotundo fracaso. El miedo a decir la verdad parece que asusta a muchos. Esto no es rentable, no es sostenible. No se le puede pedir al 32,20% que hagan para sostener a todo lo demás. Y menos aún cuando los políticos, que suponen una carga del 0,5% sobre el total de la población, tienen un altísimo coste que no se ha todavía recortado. Algo tiene que cambiar. Y tiene que cambiar ya. Esto no hay país que lo aguante, y algunos en Europa ya se atreverían a decir que mucho hemos soportado hasta la fecha.

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