¿Puede una tasa a los robots solucionar el problema de las pensiones?

La tasa robot o el impuesto a las máquinas que se propone aplicar ¿es una solución al problema del sistema de pensiones?

tasa robot

Establecer un impuesto a las máquinas o una tasa robot para solventar las dificultades de sostenibilidad que presenta el sistema de pensiones es una de las alternativas que se ha propuesto, sobre todo desde los sindicatos, para imponer un tributo a las nuevas tecnologías que sustituyen a los empleados. Desde su lanzamiento, la propuesta ha recibido críticas que circulan públicamente, pero también algunos respaldos a la iniciativa han empezado a plantearse, entre ellos el del fundador de Microsoft, Bill Gates, quien está de acuerdo con que los gobiernos cobren un impuesto a los robots.

Gates dice que si una persona gana US$50.000 en una fábrica y ese monto es sometido a impuestos sobre la renta, impuestos de la seguridad social y todas esas cosas, también por un robot que va a hacer el mismo trabajo se tendría que aplicar un impuesto del mismo nivel. El impacto laboral de las nuevas tecnologías no es poca cosa, un estudio de la Universidad de Oxford del 2013 estimó que 47% de los empleos en Estados Unidos estaban en riesgo de desaparecer por la computarización en algunos oficios concretos, un porcentaje que, según el Banco Mundial, era mayor en países latinoamericanos como Argentina (65%) y de Asia, como India (69%) y China (77%).

Tasa robot en la industria

Imponer un canon a las nuevas tecnologías que destruyen empleo tiene algunos adversarios que consideran que es una medida que puede resultar contraproducente. Para ellos, este impuesto implica desincentivar el uso de máquinas robóticas en la industria y esto haría menos competitiva la industria local frente a la de otros países de la región que se valen de la inteligencia artificial en sus procesos productivos con mejoras de productividad de hasta un 250% y con una reducción de errores de fábrica del 80%.

Datos sobre el nivel de desempleo en algunos países pueden derrumbar algunos argumentos en contra de los robots en la industria, países altamente robotizados como Japón, Corea del Sur y Alemania mantienen tasas de desempleo relativamente bajas.

Además, aunque se calcula que el 90% de la plantilla se sustituiría por robots en España, estiman que la medida sería positiva si se toma en cuenta que muchas fábricas se encuentran fuera de las fronteras españolas. Gravar con este canon a las máquinas desestimularía el regreso de estas empresas.

Por otra parte, la introducción de robots conllevaría a abrir plazas de trabajo cualificados para la implantación, reparación y mantenimiento, que serían mejor remuneradas y que aportarían al sistema de pensiones.

El fin de la explosión demográfica: la ayuda de los robots

Otro aspecto que golpea más el sistema de las pensiones es que están llegando a su fin los frutos de la explosión demográfica que tuvo España entre los años sesenta y setenta, protagonizada por la conocida generación del baby boom. Quienes pertenecen a esta generación pronto tendrán la edad de jubilación, lo que significa un incremento sustancial en el número de personas en edad dependiente y más dificultades para que el sistema se sostenga con buena parte de la población cobrando su pensión.

Alternativas para el sistema de pensiones

Hay que añadir que los puestos de trabajo no están siendo sustituidos por las nuevas generaciones, que sólo logran acceder a empleos temporales y con baja remuneración y su aporte a la caja de las pensiones es mínimo. Algunas soluciones planteadas pasan por sacar del sistema algunas pensiones para financiarlas vía impuestos como las de viudedad y orfandad que, si se toma esta salida, pasarían a depender de un nuevo impuesto, el incremento de algún impuesto existente o el regreso del gravamen a las grandes fortuna.

También se ha propuesto subir el IVA, que en España está por debajo de otros países de Europa, y así generar recursos para mantener en el tiempo el sistema de pensiones. Con ello también se eliminaría parte del impuesto de los trabajadores. Al contrario, desde los grupos empresariales surgió la opción de aumentar las cotizaciones de los propios trabajadores, pero el Gobierno se ha opuesto a incrementar los impuestos a las rentas del trabajo y la ha descartado.

Por otro lado, emitir deuda para disminuir el déficit permitiría cumplir con las pensiones y dar tiempo para tomar una decisión a largo plazo que garantice el funcionamiento del sistema, pero es vital buscar aportes alternos al de los contribuyentes. Con un sistema de pensiones debilitado, una de las opciones que salen a relucir son los planes privados, que bien pueden ser una forma de asegurar el poder adquisitivo, pero se debe estar atento no sólo a las comisiones que cobran sino también a la rentabilidad que ofrecen.

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