¿Puede Hacienda reclamar el dinero que dan padres a hijos o hijos a padres?

Cuando pensabas que lo sabías todo sobre impuestos, te enteras de uno nuevo. El dinero que los padres dan a los hijos, o al revés, debería pasar por Hacienda. ¡Te explicamos cómo!

mother handing key to daughter

Cuando se habla de la paga semanal de los adolescentes, o incluso de los pequeños regalos en metálico de los más pequeños de la casa, a nadie se le ocurre pensar que haya que dar alguna explicación a la Agencia Tributaria. Aunque para ese tipo de cantidades probablemente no tengamos a un inspector de Hacienda en la puerta de la casa -que conste que conozco de primera mano casos de reclamaciones dinerarias por un céntimo mediante carta certificada- no sería lo mismo en otras circunstancias en las que se producen donaciones de dinero de padres a hijos, o viceversa.

La realidad es que la mayoría de los contribuyentes y ciudadanos desconocen el hecho de que, dar dinero o prestarlo, aunque sea a un familiar, implica pasar por la Hacienda Tributaria a liquidar los correspondientes impuestos. ¿Cómo es esto posible? En realidad, las leyes recogen este punto, aunque lo hayamos interpretado como si se tratase solamente de ventas, o del famoso impuesto de sucesiones. A continuación te vamos a explicar cuáles son las fórmulas correctas.

Mis padres o mis hijos me han dado dinero

Más allá del ejemplo de la paga, cuando por ejemplo se produce una boda, o simplemente se pasa por un bache financiero en el que la familia presta el consecuente apoyo económico, se está produciendo una donación. Dar es donar. Y, por lo tanto, hay que declararlo a Hacienda. ¿Cómo es posible si tú ya has pagado los impuestos correspondientes por ese dinero? Tú sí, pero la otra persona, a la que se lo vas a donar, no lo ha hecho. Esto es lo que entienden en la Agencia Tributaria.

Aunque no voy a entrar a valorar la cuestión de si me parece más o menos injusto, lo cierto es que para actuar correctamente ante la ley, cuando se recibe una donación habría que utilizar la normativa del impuesto. La detallamos a continuación:

El impuesto de sucesiones y donaciones está cedido a las Comunidades Autónomas. Por lo tanto, habrá que consultar la normativa vigente en la región en la que resida el que va a obtener la donación. Si esta no existiese,, entonces se aplica la tabla nacional. Precisamente ese documento recoge que según la cantidad de dinero y el parentesco, habrá que abonar entre un tipo mínimo del 7,65% y el máximo del 34% a la Agencia Tributaria.

Aunque suene rocambolesco, esto puede implicar que Hacienda se quede con más de un tercio del dinero que te han dejado. ¡Una verdadera locura! Más aún si se tiene en cuenta que en la mayor parte de los casos ese auxilio de capital viene a paliar una situación económica precaria. La realidad es que Hacienda somos todos, e incluso en los casos más injustos parecen llevar la normativa a rajatabla.

¿Cómo puedo pagar menos por el dinero que dan padres a hijos o viceversa?

Pese a que sean pocos los que liquidan como marca la ley este tipo de donaciones, si eres de los que te gustaría cumplir la normativa sin que te venga encima un descalabro económico importante, hay otra opción. Se trata de los préstamos. Es decir, en lugar de que te “regalen” ese capital que necesitas, se puede argumentar que es un préstamo, una figura similar a la que plantean habitualmente las entidades bancarias. Esto se puede hacer en un documento privado, pero han de estipularse las condiciones entre los participantes para que sean reales a los ojos del fisco. Debes dejar claro el tiempo de devolución, así como la cuantía y los intereses. En todo caso, siempre puedes tipificarlos como cero intereses o sin intereses.

La verdad es que, como sucede con las plusvalías que ahora están en el ojo del huracán -eso que todavía no se habla de la plusvalía de los alquileres- este impuesto es poco conocido en el ámbito en el que lo hemos explicado. Quizás, ahora que todos sabemos lo injustas que pueden ser las sucesiones según en qué Comunidad Autónoma valga también la pena hacer una revisión completa de este tributo. No creo que nadie piense que pagar impuestos no es lógico, pero cuando se plantean medidas recaudatorias excesivas, que no dan aire a los contribuyentes, sí que es cierto que la gente puede buscar vías alternativas. Aunque estas no sean legales.

Foto: © eelnosiva

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