Psicología económica para no arriesgarte de más

¿Sabes de qué forma funciona tu mente financieramente? Aprende sobre psicología económica.

Cómo funciona la psicología económica

Seguramente y en más de una oportunidad has sentido aire de grandeza al conseguir el producto que deseabas por menos de lo que costaba, y para ello solo tuviste que conducir hasta el lugar por un buen rato, gastar combustible, estacionamiento y posiblemente hacer una fila por más de una hora para adquirir el producto. ¿Te parece una ganga?

La verdad es que no. De hecho, es posible que en efecto no hayas ahorrado mucho dinero. Por eso, comparitemos las opiniones de algunos de los mejores economistas del mundo, que tu bolsillo agradecerá.

Si algo aprenderemos de Richard Thaler y Daniel Khaneman, próceres de la economía conductual,  es que somos pocos racionales a la hora de gastar nuestro dinero. Pero, ¿a qué se dedica esta profesión? Simple, a nuestro empuje, auge o sentido en el comportamiento psicológico/económico. Estos personajes diseñaron una teoría bastante útil llamada los sesgos cognitivos, que explica porqué la irracionalidad al comprar.

¿Cómo lo hace?

Esta teoría fue adaptada a la economía con el fin de determinar el funcionamiento de nuestra mente cuando de grandes cifras se trata. Trajo como resultado que dependiendo de los diferentes factores o patrones emocionales de cada individuo nos hará incapaces de procesar e incluso, interpretar la información que estamos recibiendo.

Sesgos cognitivos más comunes

  1. No ahorras y tu billetera lo sabe

Este es el más común y también más importante. Es el culpable de buscar automáticamente una recompensa frente al largo plazo, y que hace gastar más de los estipulado, son excusas que impiden ahorrar. Bien se puede tratar de una salida con los amigos para desestresarte o un gusto no previsto que afectan el ahorro adecuado.

  1. Apatía por la pérdida

Somos felices cuando ganamos pero lo puesto al perder. Por ello Khamenam y Amos Tversky en sus investigaciones llegaron a la conclusión que perder puede afectarnos el doble de una ganancia equivalente. Es decir, que este sesgo nos hace invertir dinero en “activos defensivos” cuando no es lo ideal para ahorrar a largo plazo.

Esta apatía por la pérdida es la responsable de hacerte comprar y pagar más en rebajas antes de perder la oportunidad que presentan las tiendas con sus “bajos precios”.

  1. El sesgo optimista

No es más que un mecanismo autodefensivo que muchas veces suele generar problemas. Consiste en convencernos  de que todo será como queremos y financieramente eso no es muy acertado. Por ejemplo, ese optimismo hará que infravalores tu dinero, tus ahorros y activos lo que a mediano o largo plazo no será lo planeado.

  1. Sesgo por creces

El sesgo por creces, también conocido como sesgo por contabilidad mental, es aquel que te hace gastar dinero dependiendo de su procedencia. Es decir que una moneda ganada con trabajo no tendrá el mismo destino que una obtenida al azar. Por ejemplo, es más probable que la moneda al azar la gastes en cualquier cosa sin antes pensarlo mientras que aquella ganada por trabajo sea más difícil de ver ir, aunque ambas monedas valgan lo mismo.

  1. El sesgo de enganche a la primera información

Consiste en darle más importancia a lo primero que te dicen que a lo que realmente puedes averiguar. ¿En qué consiste? Pues en darle mucho más valor a las primeras cifras que te dicen que a las verdaderas. Esta técnica es muy usada por las tiendas y vendedores, haciéndote asumir que el producto o servicio que ofrecen no estará más económico en otro lado.

Una vez has sido enganchado, comienza un proceso de oferta sobre el precio establecido, haciéndote pensar que el producto que además está a bajo costo puede incluso estar más barato para ti. Sin embargo, una vez lo compras, luego verás en las próximas tiendas el mismo a menor precio o al mismo que pagaste sin necesidad de oferta o promoción.

  1. Sesgo por zona de confort o Status

A todos alguna vez nos ha costado trabajo cambiar ciertas cosas, como la rutina, por ejemplo. Es decir, cualquier variación o cambio en tu vida activará este sesgo conductual el cual de muchas formas encontrará la manera de hacerte cambiar de parecer y mantener tu situación tal como está. Se trata del temor de abandonar la zona de confort.

Esta condición muchas veces te limita a realizar o adquirir cosas que posiblemente represente un cambio positivo en tu vida o en tu bolsillo, porque lo tomarás como pérdida. Por ejemplo, ¿por qué cambiar tu vehículo viejo por uno nuevo? Este sesgo te impedirá pensar en una inversión a largo plazo pues te hará creer que invertir en algo que incluso sea autosustentable podría ser una pérdida.

Si te sientes identificado con alguno de estos sesgos, no te alarmes.  Toma conciencia de tus acciones y decisiones y procura elegir, de manera planificada y bien analizada, las decisiones financieras que mejor te convengan.

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