¿Por qué liberalizar servicios es positivo para la economía?

Liberalizar los servicios puede traer muchos beneficios, y aquí te los explicamos.

Conoce los beneficios de liberalizar al economía

Lograr competir en el mercado con un servicio o un producto es una tarea ardua y una posibilidad difícil de conseguir. La liberación de la economía es la puerta de entrada al mundo comercial, es el proceso definitivo para acabar con la hegemonía de las empresas transnacionales.

Por esta razón, hablar de la liberación de servicios ha significado un debate cerrado para la economía mundial. Aparecen vencedores, pero más vencidos. Se acaban los privilegios, las empresas comienzan una etapa de transformación y análisis de lo que ofrecen. El lobo respira en la nuca.

En la actualidad, con las nuevas tecnologías se hace más latente la verdadera liberación de la economía porque existe más oportunidades para innovar en sectores tradicionales.

La liberación económica en pocas palabras

Hablamos del inicio de una verdadera Revolución Económica. Que el marcado se amplíe para quienes tienen ganas de crear y vender es sinónimo de:

  • Impulsar el libre intercambio de productos y servicios sin restricciones legislativas ni barreras económicas.
  • No más aranceles. Si no se eliminan, se reducen considerablemente
  • Mas oferta. Los consumidores tendrán un amplio catálogo de bienes y servicios y podrán elegir con total libertad el que mejor se adapte a sus necesidades.
  • Precios bajos. Las empresas deberán hacer las asequibles sus productos y esto se reflejará en el bolsillo del consumidor, quien podrá aprovecharlo para comprar más bienes o para ahorrar.
  • Más eficiencia. Mientras más opciones existan, más capacidad tendrán los consumidores de discriminar entre lo que encuentran. Esto amerita que las empresas innoven constantemente.
  • Un mercado económico depurado. La calidad significará más beneficios para las empresas. Mientras que las fallas irán consumiendo el capital y la empresa desaparecerá.

No más operadores: caso Uber y Cabify

Lo único que aportan los operadores son insuficiencias y precios pactados que solo benefician a los prestadores de servicios. El sector de los taxis es un gran ejemplo, porque su funcionamiento se limita a las indicaciones de un solo operador de servicios, que se apropió de la concesión de licencias.

Por la popularidad del taxi y su fácil acceso es difícil pensar que éete es un sector altamente armonizado. Más allá de las bicicletas, el bus o el metro, solo un taxi le garantiza al cliente un servicio individualizado, significando esto grandes ganancias para el operador del servicio.

Por esto, es difícil que entren en el juego otras compañías, nadie quiere competencia porque las pérdidas económicas serían devastadoras.

Sin embargo, la liberación económica ha llegado a este sector. Uber y Cabify han sabido emerger en la prestación de servicios que pone en contacto al usuario con un vehículo para su traslado. Ambas empresas se han posicionado en las preferencias de los clientes gracias a sus bajos precios y de allí han surgido innumerables quejas de los taxistas.

Resulta evidente que no es el Estado quien pone los obstáculos, sino el sector privado quien estimula la hegemonía. Para ello, es inminente que disminuyan los requisitos, las cuotas y prohibiciones para fomentar una mayor oferta que se adapte a la demanda económica.

La Unión Europea frente al proceso de liberación: caso Iberia

Más allá de las miles de restricciones que impone la Unión Europea en la economía del continente, es innegable la disposición que han asumido al proceso de liberación económica. En los últimos años se ha motivado la transformación del mercado común al mercado único donde:

  • Se refuerza la circulación de bienes, servicios y personas dentro del continente.
  • Se estableció un marco legislativo donde se plantearon los mecanismos para el intercambio de mercancías.

Con este panorama el transporte aéreo dio el primer paso en este cambio. Sucedió a comienzo de la década de los noventa cuando la empresa Iberia, que pertenecía al Estado, controlaba el sector aéreo español desde el año 1927. Sus pasajes rondaban la décima parte de la renta anual de los españoles.

Para ejemplificar: un boleto aéreo costaba 163 pesetas, mientras que un español solo devengaba 1.051 pesetas al año. Era costoso el viaje, podríamos decir que solo la clase alta se podía dar ese lujo. Sin embargo, el cambio llego cuando se idearon las medidas que prohibían a los gobiernos imponer tarifas para flexibilizar el sector.

Esto significó para Iberia una caída brutal y para salir del fondo y procurar su crecimiento económico implementaron:

  • Un plan de viabilidad entre los años 1994 y 1996.
  • El Plan Director entre 1997 y 1999.

A pesar de ambas estrategias, la empresa fue privatizada entre 1999 y el 2001. Logró salir a flote. La liberación del sector ayudó a que se posicionara entre las preferencias de los clientes. Ahora el boleto aéreo solo abarca el 0,7 % de la renta anual y cualquier persona puede disfrutar de este servicio.

En el año 2003 el boleto costaba 137 euros, en nuestros días lo puedes conseguir a 63 euros. La liberación económica no solo ayudó a que la empresa resurgiera de sus cenizas, también ayudó a que el sector aéreo se volviera más amigable y asequible.

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