¿Por qué la patronal quiere evitar que los salarios altos coticen íntegramente a la Seguridad Social?

El futuro mantenimiento de las pensiones requiere medidas nuevas, como la de no poner límites a las cotizaciones que deben hacerse a la Seguridad Social, pero no todos piensan lo mismo al respecto

¿Aumentar las cotizaciones garantiza las pensiones?

Con la crisis económica se ha echado mano de la hucha de las pensiones de la Seguridad Social. Ahora está hucha tiene un agujero cada vez mayor y la única solución pasa por aumentar la recaudación de este organismo. Para ello se plantean muchas opciones entre ellas eliminar los topes de cotización a la Seguridad Social.

El gobierno de España se ha mostrado dispuesto a estudiar la posible eliminación de los topes de cotización a la Seguridad Social de los salarios más elevados, para conseguir así sanear las cuentas de la Seguridad Social; pero la patronal tiene sus dudas sobre esta medida. ¿Qué es lo que se pretende con este tipo de cambios?

¿Para qué sirven las cotizaciones?

Cotizar a la Seguridad Social es una obligación por parte de todos los trabajadores, sea cual sea el ejercicio de su actividad laboral. Sirve principalmente como garantía de asistencia y seguro sanitario, así como para poder acceder a una prestación durante el tiempo que se permanezca desempleado (siendo el máximo de dos años), y para poder cobrar la jubilación tras el periodo establecido de ejercicio laboral.

Es por ello que se puede cotizar a la Seguridad Social sin estar trabajando, a través de un convenio especial. Esto es necesario para aquellos que quieran cobrar la pensión contributiva durante la jubilación, ya que uno de los requisitos para poder percibirla es tener cotizados tres años antes de solicitar la jubilación. También tienen posibilidad de cotizar a la Seguridad Social, igualmente bajo un régimen especial, y para obtener los beneficios que comporta, los ciudadanos con nacionalidad española que estén trabajando en el extranjero.

El planteamiento del Gobierno

Actualmente los trabajadores del régimen general no cotizan por la totalidad del sueldo, su tope está en los 3.751 euros al mes, lo que pase de esta cifra no se cotiza. Como se verá no son muchos los que la sobrepasan. Lo que el Gobierno plantea es que no haya tope en la cotización, intentando de ese modo aumentar la recaudación a la Seguridad Social de manera inmediata, sin periodos transitorios, como suele suceder cuando se producen cambios en el sistema de pensiones. Con esta medida se pretende garantizar la sostenibilidad de las pensiones.

El Ejecutivo intenta que los trabajadores con sueldos más altos coticen más para reducir el enorme agujero de casi 20.000 millones de euros que tiene actualmente este organismo. La medida afecta más o menos al 10 por ciento de los asalariados, un millón trescientas mil personas.

La cara opuesta de esta propuesta, desde el punto de vista de la recaudación, es que el Gobierno ve incoherente quitar el límite a las cotizaciones y, al mismo tiempo, mantenerlo para la cuantía máxima de las pensiones; algo que rompería la proporcionalidad, uno de los objetivos del Pacto de Toledo. Este efecto, sin embargo, no sería inmediato, pues aunque las cotizaciones más altas también darían derecho a pensiones más elevadas, esto se iría produciendo a lo largo del tiempo, no de forma inmediata.

La comisión del Pacto de Toledo ha recomendado en muchas ocasiones ajustar, con más precisión, la relación entre el salario real y las bases de cotización, así como, paralelamente, mejorar las prestaciones que se reciban. Es decir, aumentar la cuantía de la pensión a cambio de no poner límite en la cuantía de las cotizaciones. Pero todo esto tiene un punto débil, el que afecta a las pensiones más bajas, que son precisamente las que deberían verse más beneficiadas. Mientras se siga pensando en aumentos proporcionales y no se planteen aumentos de tipo lineal, la brecha entre las pensiones no sólo seguirá existiendo, que hasta cierto punto es normal, sino que aumentará cada vez más.

Los recelos de la patronal

La patronal piensa que aumentar las bases máximas de cotización puede provocar una caída de las contrataciones y una contracción de la economía, porque la medida significaría un aumento de costes del factor trabajo, dado que este cambio afectaría poco a los trabajadores, porque la mayor parte de las cotizaciones las paga la empresa.

Entiende, además, que se trata de una decisión que logrará el efecto contrario al deseado, de ahí que la patronal esté en contra de la iniciativa. Cree que solo aumentará el número de autónomos dado que muchos trabajadores, que perciben sueldos mayores del límite establecido hasta ahora, podrían optar por darse el alta como autónomos acogiéndose a otro tipo de retenciones, en función de la edad y de otros baremos, que les pueden resultar más beneficiosas.

En total, según los datos que obran en poder de la Seguridad Social, son 1,25 millones los trabajadores cuyos ingresos brutos son superiores a los 3.751 euros al mes y que cotizan en el grupo de tarifa máxima (ingenieros y licenciados), lo que supone el 10% del total de cotizantes por el régimen general. La CEOE estima que en torno a medio millón de esos trabajadores podrían dejar de cotizar por ese régimen para pasar a hacerlo como trabajadores por cuenta propia, autónomos.

Los sindicatos y otros sectores económicos piensan, al contrario, que la nueva recaudación se concentra en los trabajadores que mayor sueldo perciben y en las empresas más grandes, lo que haría asumible la propuesta del Gobierno sin generar necesariamente efectos negativos sobre la contratación y el empleo.

El presidente del Gobierno, no obstante, ha insistido en que las dos vías más seguras para garantizar el futuro de las pensiones pasan por la creación de empleo y la consecución de un acuerdo de reforma del sistema de pensiones en el marco del Pacto de Toledo y en diálogo con los interlocutores sociales.

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