¿Por qué la irracionalidad te hace perder dinero?

Las emociones juegan un rol fundamental en el manejo y conservación de nuestras finanzas. Más detalles aquí.

8Descubre de que manera tus emociones te pueden hacer perder dinero

Los seres humanos son seres pensantes. Es algo que te enseñan desde los primeros niveles del colegio. La racionalidad es parte de la vida cotidiana de las sociedades que se mueven en el mundo. Por eso, cuando una persona cede ante la irracionalidad, perjudica su día a día en grados en los que luego es complicado recuperarse.

En el ámbito económico, no pensar las consecuencias de las decisiones que tomas puede hacer que pierdas grandes inversiones y ahorros que luego te harán falta para mantener tu calidad de vida. Esto se define a través del concepto de la irracionalidad limitada.

Según los distintos estudios que se han hecho sobre el pensamiento humano y la forma en la que los individuos han desarrollado su capacidad para tomar decisiones, se puede decir que tienes una racionalidad limitada. Es decir, tu capacidad de juicio en el momento en que debes tomar una opción u otra sigue siendo imperfecta y delimitada.

Es así como en el instante en que tienes frente a ti dos posibilidades como comprar algo y recibir su beneficio en el instante, y ahorrar para el futuro a mediano o largo plazo, puede que te decantes por aquella que es perjudicial para tu estabilidad económica. O, gracias la irracionalidad limitada, el ser humano está más expuesto a la publicidad engañosa, lo que hace que eventualmente se pierda dinero.

¿Qué es exactamente la racionalidad limitada y cómo afecta tu vida?

El concepto fue acuñado por Herbert Simon. Este lo desarrolló en su libro “Comportamiento Administrativo”. En este, hablaba sobre cómo los seres humanos tienden a tomar decisiones de una forma parcialmente racional, lo que termina afectando sus vidas.

Es así como esta teoría comienza a utilizarse cada vez más para explicar comportamientos en que las personas perdían sus ahorros o sus inversiones por decisiones mal pensadas o tomadas con base en una lógica errada. La economía conductual y la psicología que la rodea terminaron adoptando el concepto, gracias a autores conocidos como Daniel Khaneman.

Según esta teoría, te cuesta tomar decisiones completamente racionales porque tienes límites cognitivos, así como también de información y de tiempo. Las personas pasan por tres pasos básicos para poder tomar una decisión que finalmente les satisfaga.

  • Lo primero que se hace es identificar las posibilidades y alternativas. De esta manera, se puede intentar conocer la mayor cantidad de opciones posibles.
  • Luego, se tiende a analizar y a pensar en los resultados y consecuencias. Así, se puede preparar cualquier imprevisto que surja en el momento.
  • Finalmente, se pasa a elegir la opción que más conviene a los objetivos iniciales.

No obstante, no siempre se tiene a la mano todas las soluciones y las posibilidades, así como sus consecuencias, por lo que es muy complicado tomar una buena decisión realmente. Normalmente no se tiene la información completa o necesaria para ello, con todas sus versiones.

¿Cómo afecta las decisiones económicas?

Además de afectar tu vida diaria, la toma de malas decisiones por la racionalidad limitada también se ven influenciadas por factores sociales. Por tabúes, por estigmas, por éticas y por demás presiones que suelen evitar que el ser humano sea completamente libre en sus acciones.

Los errores más comunes que puedes hacer y en los que se suele caer por la simplificación de la planificación son:

  • Simplificar las cosas a analizar. Los resultados, las consecuencias, las otras posibles opciones y caminos que puedes tomar. Quizá, comprar muebles no es tan divertido en el momento en que se deben recorrer muchas tiendas para ello. Sin embargo, simplificarlo y conformarse con el primer local que se visita puede perjudicar la decisión que se tome al final porque puede que termines comprando el mueble más caro.
  • Seguir por instinto el sesgo del presente. Este sesgo cognitivo hace que te fijes en aquellas decisiones que pueden darte como resultado el beneficio más instantáneo. No piensas en el futuro a medio o largo plazo. Lo único que importa es el presente. Es, tal vez, uno de los errores más cometidos a la hora de invertir en algo.
  • No considerar todas las condiciones de la inversión. Hay momentos, como invertir en la bolsa de valores, en los que se debe tener en cuenta toda la información posible. De esta manera, podrás evitar engaños y demás daños que puedan perjudicar tu decisión final y tu estabilidad económica.

Para evitar todo esto, lo mejor que puedes hacer es respirar y sentarte a pensar bien las cosas que se te presentan. Las oportunidades deben ser planificadas y deben entenderse como un camino que debe ser tomado con cautela y con las previsiones necesarias.

Sobre todo, si este camino representa un riesgo o afecta directamente el bolsillo con el que mantienes tu día a día y tus rutinas. Entender a tu cerebro y aceptar que es una conducta completamente normal y cotidiana te ayudará a lidiar con ella y a enfrentarla sin grandes problemas.

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