¿Por qué gastarías mucho antes lo ganado en la lotería que tu sueldo?

Las personas gastan el dinero ganado “sin mucho esfuerzo” con mayor facilidad que su sueldo.

¿Por qué gasta con facilidad el dinero ganado en la lotería?

Cuando hablamos de dinero poca es la racionalidad que usamos. Teóricamente podremos defender argumentos con cierta lógica, pero cuando lo vamos a gastar pareciera que no supiéramos pensar.

¿Te has preguntado por qué gastamos primero el dinero de la lotería que el sueldo? Todo se explica bajo la teoría de la contabilidad mental, una frase compuesta por dos palabras que hasta ahora comienzan a tener relación.

Se trata de un área que investiga la economía conductual. Específicamente es un sesgo cognitivo que define nuestra posición entre el valor que le damos al dinero y la forma en que lo gastamos.

Lo interesante de todo esto es que la racionalidad no siempre estará de nuestro lado o, mejor dicho, casi nunca.

Sesgo de la contabilidad mental

Es una variante de esta teoría que se le acuñó  a uno de los padres de la economía conductual y reciente premio nobel de economía, Richard Thaler. Explica, entre otras cosas, por qué es mayor la tendencia de derrochar el dinero obtenido en las loterías que el que ganamos por nuestro salario.

Thaler descifró que nunca tratarás, valorarás ni gastarás por igual el dinero que hayas ganado con esfuerzo que aquel que haya llegado por sorpresa, premios, herencia o paga extra.

Es decir, que el cerebro actúa de manera diferente frente a estas dos variantes, en la que solo cambia la forma en la que se obtuvo el dinero y no la cantidad. Él lo define como sesgo del dinero caído del cielo.

Algunos casos

Muchos estudios han tratado de seguir la línea de Thaler. A continuación vamos a ver algunos resultados y luego tú mismo sacarás tus conclusiones.

¿Por qué derrochamos en lotería?

Hemos encontrado una investigación realizada de forma conjunta por las universidades de Vanderbilt, Kentucky y Pittsburg en el que se concluyó que el dinero de lotería es el gran ejemplo de este sesgo cognitivo.

El resultado que arrojó el sondeo es que en un periodo de 3 y 5 años las personas que ganaban por el azar entre 50.000 y 150.000 $ tenían más posibilidades de arruinarse que aquellos que recibían premios menores.  

Hagamos un ejercicio mental. Piensa qué harías si en el sorteo de la lotería de Navidad te toca lo puesto. ¿Verdad que irías más tarde a jugártelo por el Niño?

Ahora, piensa qué harías si el premio fuese de solo 100 €. Te apostamos que buena parte lo vuelves a jugar en la lotería y lo que resta lo gastarías en caprichos. Pero, ¿esas decisiones habrían sido las mismas si esos 100 € fueran parte de tu sueldo? Seguramente no.

La razón es que el cerebro lo ve como dinero caído del cielo. Inconscientemente lo valoras como un regalo inesperado y si nos ponemos más lúdicos, es como si ese dinero perteneciera a la banca de un casino y, por lo tanto puedes hacer lo que quieras con él, sin restricciones.

En la ruleta de la suerte

En la Universidad de Ohio, el profesor Hal Arkes demostró que los jugadores más arriesgados son aquellos que usan las ganancias obtenidas en juegos del azar y no el que han obtenido de su trabajo.

En el estudio el investigador citó un viaje que realizaron los trabajadores de una agencia de publicidad para las Bahamas. A propósito de ser la reunión anual de la compañía se les regaló 50 €, con esto buena parte de los turistas se fueron directamente para el casino hasta que lo perdieron todo.

Lo interesante del caso es que muy pocos perdieron más de esa cantidad. Es decir que dejaron de apostar cuando el dinero se les acabó y tuvieron que pensar si apostaban o no su propio dinero de verdad. El regalo se esfumó a pesar de que era un premio por sus ventas.

Nos vamos para el cine

Hagamos otro ejercicio. Si vas al cine y pierdes la entrada que te ha costado 10 €, ¿qué haces? Te molestarías y sopesarías si vuelves a gastar otros 10 € para poder ver la película. Si lo haces ya la salida al cine te habrá salido por 20 €.

Ahora, imagina que no perdiste esa entrada sino un billete de 10 €. También te molestarías y pensarías si quieres o no ver la película. Al final, pierdes lo mismo pero ambas pérdidas te generaron sentimientos diferentes.

Thaler realizó el estudio Mental AccountingMatters y concluyó que 88% de las personas que perdieron el billete sí fueron a ver la película, pero solo un 46% de quienes perdieron la entrada accedieron a volver a realizar la compra.

Ya ves como en todo esto actúa la mente y nuestra racionalidad. Es prácticamente una trampa mental del sesgo cognitivo. Esto no solo se aplica a la lotería, sucede siempre en la vida cotidiana.

Piensa en los pagos extras que recibes, en los bonos de navidad o de verano y el gasto que haces con ello. Lo ideal es que ahorres parte de esos ingresos sin importar su procedencia para que te asegures que lo usarás en cosas más productivas.

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