¿Por qué cae el euro y cómo te afecta?

La moneda europea ha perdido su valor histórico. De hecho, se ha desplomado más allá de la tasa con la que nació. Hoy te contamos qué está pasando y cómo te afecta en economía doméstica.

euros

El euro se está depreciando frente al dólar. De hecho, la noticia ha pasado de las páginas económicas, a aquellas de los diarios más generalistas y de las cadenas de radio y televisión. Que el euro valga menos supone que el ciudadano pierde poder adquisitivo, al menos, en cuanto a todos los productos y servicios que importa desde fuera de la zona común. En realidad, los expertos hablan de las razones para devaluar de este modo la moneda como la solución a una deflación y a una nueva recesión en Europa hacia la que nos estamos encaminando, y aunque es cierto que está detrás de todo ello el movimiento de deuda por parte del BCE que hemos visto en todos los telediarios, hoy queremos hablarte de cómo le afectará ello a tu bolsillo.

En términos de economía general, la devaluación del euro, o mejor dicho, su brutal caída a los 1,12 dólares por euro que se pagan en la actualidad, hay muchos afectados. De hecho, cuando el euro alcanzó hace unos días su nivel más bajo desde su creación, varios inversores se declararon en quiebra, y muchas empresas comenzaron a notar sus números negativos. También los productos financieros multidivisas implosionaron y generaron pérdidas a sus inversores. Pero más allá de todos esos ámbitos ¿influirá la devaluación que sufre el euro en el día a día del ciudadano de a pie?

Importaciones

Todos aquellos productos que compramos y que vienen de fuera de las fronteras ahora cuestan más. En cuanto se termine el stock actual a precio viejo, o incluso antes para evitar pérdidas, veremos subidas de precio en todo aquello que necesite una conversión con respecto al dólar. Y también con respecto a otras monedas, porque también el euro se ha debilitado en otros mercados. Eso supone que todo lo que queríamos que viniese de fuera, costará más.

Subidas de precios en otros productos

Pero no solamente lo que venga de Estados Unidos subirá de precio. El hecho de que ciertos productos puedan fabricarse en España, con los salarios españoles no implica que algunos componentes de estos se importen. Así que la subida de esos componentes, no porque los proveedores los hayan encarecido, sino por el precio que hay que pagar al cambio ha cambiado, se notará también. No es un proceso que se note de forma inmediata, pero sí lo notaremos.

Lo que vendrá después

El mercado es oferta y es demanda, y las subidas de precios de ciertos productos suponen la subida de otros similares. Eso implica que si todo lo que hemos mencionado anteriormente sube, puede que luego, incentivados por los demás precios, también lo hagan. Así, la inflación dejará de ser negativa, porque veremos forzadas las subidas de los precios de muchos rublos que anteriormente estaban congelados o que incluso caían de precio por la situación actual. Y con ellos, podrían llegar también subidas de salarios. Aunque esas últimas dependerían en gran medida de la recuperación económica que se supone debería ir acarreada por las medidas tomadas.

En definitiva, la depreciación del euro sí nos afectará. Y mucho. Aunque no lo hará de forma tan inmediata como ya está ocurriendo en las altas esferas económicas, ni quizás tampoco como a ciudadanos de otros países que están acostumbrados a invertir o a hipotecarse con productos que se actualizan por su propia divisa y por el euro. El caso más significativo en esto es la propia Suiza, que será una de las primeras en notar esas brutales consecuencias de unos mercados revueltos como los de ahora.

Respecto a las cosas que cambiarán poco, hay que tener en cuenta que muchas empresas con sedes en varios países siempre han utilizado el valor de referencia del dólar equiparado al euro. De ese modo, resulta muy poco probable que la electrónica de consumo, que es el sector al que pertenecen la mayoría de ellas, lo vayamos a notar en gran medida. Algunos de los ejemplos más clásicos de este tipo de entidades es por ejemplo el de Apple. En la App Store americana veíamos hasta ahora los mismos precios que en las europeas. Pese a que el dólar costaba bastante menos, y que los usuarios, en caso de poder comprar allí y cambiar ellos mismos las divisas, podrían obtener un precio mucho más competitivo. Eso sí, la depreciación del euro en ese sentido, aunque no nos afectaría a los usuarios directamente, sí lo haría a las compañías que siguen esta estrategia, obligándolas a reducir su beneficio.

Imagen: Martin Fisch

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