Peligra la financiación de los autónomos

Pese a que se vende el autoempleo y las ayudas a emprendedores, los autónomos son uno de los sectores que peor lo está pasando. En este caso, peligra seriamente su financiación.

liquidez

Probablemente uno de los colectivos sobre el que más peso ha caído con la crisis y la recesión haya sido el de los autónomos. Pese a que se han vendido algunas de las últimas medidas de la ley de emprendedores como si fuesen la gran solución a sus problemas, la realidad es bien distinta. Se trata de medidas transitorias que además solo afectan a los nuevos autónomos y que ponen la contratación muy complicada, ya que hay que asegurar períodos largos de necesidad de personal que resultan inviables. En todo caso, las cosas no solo no van a ir a mejor, sino que empeorarán. Al menos eso es lo que podemos concluir de las nuevas medidas que se aplicarán en el sector bancario sobre financiación y créditos.

La nueva norma se llama Basilea III y declara directamente como insolventes a más de un millón de autónomos. ¿La razón? Sencilla. En las bases de la nueva normativa se añade que para considerar a una empresa, y por lo tanto a un autónomo con actividad comercial o profesional, como solvente, éste no puede haber acumulado más de dos trimestres de caídas de ventas o de la producción, según el caso. Y eso supone literalmente que la gran mayoría no podrá acceder al crédito. La actual crisis, la escasa demanda en todos los sectores, y la nula inflación asociada a un período en el que el consumidor cree que no es buen momento para comprar hacen que sea difícil no presentar números negativos respecto a trimestres anteriores.

Pero eso no es todo lo nuevo y malo que llega con Basilea III. De hecho, aún hay más malas noticias. Los créditos para los autónomos no tienen una catalogación especial, como sí ocurre en el caso de entidades jurídicas. Esto les deja en el limbo de los préstamos al consumo, cuando en realidad no se trata de financiación para consumir, sino con fines bien diversos, de inversión y liquidez. Sin embargo, las condiciones que se aplican en uno y otro lado son diferentes, y en caso de que queramos obtenerla aún pese a todo, tendremos que pagar más por ella, y con menos flexibilidad que la que se le otorga a las empresas para el mismo fin.

Parece que lo del autoempleo y de emprender sigue siendo solamente propaganda vacía de hechos que lo fomenten de manera real y lo hagan sostenible en el tiempo.

Vía: El Economista

Imagen: Intrum Justitia Ibérica

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