Pedir préstamos personales: atención a intereses y comisiones

Si estás pensando en pedir un préstamo personal deberías estar atento a la nueva moda de los bancos de cobrarte por comisión y reducir considerablemente los intereses. ¡Puede llevar a engaños!

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Cada vez es más frecuente volver a ver los anuncios y la publicidad que hace referencia a los préstamos bancarios. La falta de liquidez de algunas familias en períodos en los que el gasto se dispara, como por ejemplo la vuelta al cole, hace que la oferta sea variada, y el hecho de que poco a poco las entidades hayan abierto un poco la mano, facilita las cosas. Sin embargo, como siempre hay que estar atentos a las nuevas estrategias de ventas que utilizan y a la letra pequeña. En ella se pueden esconder muchos gastos asociados que encarecen considerablemente el préstamo.

Una práctica que se está convirtiendo en bastante habitual en el mundo de los bancos y las empresas que prestan dinero es la de bajar los intereses y subir las comisiones. Estando acostumbrados a revisar el tipo de interés al que se exponen los préstamos, podrías encontrarte con que resultan realmente económicos. Aunque, cuando le sumas las comisiones que te van a cobrar, la cosa ya no resulta tan atractiva. Así, por ejemplo, te encuentras con porcentajes TAE muy superiores a los que realmente te ofrecerían con un préstamo habitual de comisiones más bajas a ese interés. Vamos a verlo a continuación explicando las comisiones más habituales y analizando algunos consejos para que éstas prácticas no acaben cogiéndote por sorpresa.

Comisiones habituales en los préstamos

Habitualmente, las entidades bancarias aplican a sus clientes una serie de comisiones que se repiten entre unas y otras. Gracias a la guerra de los bancos por hacerse la competencia estamos viendo como en realidad nos encontramos con ciertas  comisiones que han desaparecido. Aún así, considera que las que vienen en el listado siguiente son las más habituales:

Comisión de apertura: se trata de una comisión que se te va a aplicar al inicio del préstamo y que, por lo tanto, se descontará directamente del capital que te otorguen. Hay que prestarle mucha atención porque puede encarecer considerablemente el coste del dinero que te están prestando, sobre todo cuando se trata de cantidades más bien pequeña y existe un mínimo fijo por este concepto.

Comisión de estudio: es un concepto que muchos bancos han abandonado pero que otros siguen cobrando. Se trata en principio de una comisión pensada para cubrir los costes en los que el banco incurre al hacer el estudio para conceder el préstamo. Bajo mi punto de vista, esos costes deberían ya incluirse en los intereses o en otras comisiones ya que sin este estudio sería imposible conceder el dinero. Sin embargo, todavía ciertas entidades lo siguen cobrando aparte.

Comisión de amortización anticipada: se trata de una comisión que te cobrarán si quieres liquidar antes de la fecha pactada el préstamo. Tanto si se trata de una amortización parcial como total, pueden aplicarte un importe sobre la cifra que vas a liquidar. Ten cuidado, porque podría no compensarte y mejor meter el dinero en cuenta para que se vaya liquidando mensualmente.

¿Mejor con comisiones o sin ellas?

Algunas entidades han apostado por captar clientes eliminando las comisiones más habituales de los préstamos, o bajándolas a un nivel casi representativo. Precisamente, tras lo que hemos explicado ahora, podría parecer lógico acogerse a ellas para intentar que la financiación que tanto necesitas no acabe costándote un ojo de la cara. Sin embargo, como ya te hemos dicho muchas veces, lo importante no son las cifras sueltas, sino poder compararlas en bloque para averiguar cuál es el mejor de los préstamos que estás analizando. Y, ¿cómo puedes hacer esto? Muy simple, utilizando un valor del que te hemos hablado largo y tendido: el TAE.

Cuando una entidad bancaria o una empresa que presta dinero ofrece un producto de crédito, debe colocar la cifra TAE que supone a final del año. Y en ella se deben especificar no solamente los intereses, sino todos los gastos que se asocian a la contratación de ese producto, y por lo tanto, las comisiones.

Para asegurarte de que un préstamo es más barato que otro, debes siempre compararlos por la cifra TAE que te muestran. Aún así, recuerda que los que tienen comisiones que se aplican al formalizar la operación te dejarán sin parte del capital antes de que pase a ser tuyo. Por otro lado, los que aplican interés más alto, te permitirán tener más capital inicial, pero tendrás que pagar por ellos mes a mes. Una vez analizada la oferta, debes considerar cuáles son tus necesidades para que seas tú realmente quién decida qué es lo mejor y no los bancos.

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