España es un mal país para el ahorro por la ineficacia de la fiscalidad

Descubre por qué ahorrar en España es un proceso complejo que dificulta las finanzas en la población.

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Ahorrar es uno de los procesos más complejos pero productivos que puede realizar un individuo. Debido a que requiere del establecimiento de limitaciones a la hora de gastar el dinero, pero al mismo tiempo representan un buen manejo de las ganancias que nos asegura cubrir con todas las necesidades y hasta alcanzar metas a largo plazo.

Sin embargo, para adquirir este hábito es necesario juntarse con personas que también lo practiquen e intentar modificar toda una sociedad para evitar el despilfarro de dinero desde el ámbito estatal.

Por ejemplo, en el caso de España se puede asegurar que muy poco de sus habitantes son realmente ahorradores, esto sitúa al país en una mala posición frente a la lista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Los economistas aseguran que esto se debe en parte a la ineficacia en materia fiscal que hay dentro de la región europea.   

Efectos en la población

Esta ineficacia que trae consigo la poca capacidad para el ahorrar afecta a toda la población y economía en general, pero uno de los más perjudicados en este campo son aquellas clases pasivas, como los ancianos.

Personas que normalmente, luego de cierta edad dejan de recibir ingresos propios porque ya no pertenecen a la sociedad activa y trabajadora. Es por ello, que para los individuos es tan importante tener un buen ahorro que les asegure mantener cierta calidad de vida al llegar a la tercera edad.

Sin embargo, según los estudios realizados por el OCDE sobre Incentivos Financieros y Ahorros para la Jubilación, en España no existen suficientes incentivos fiscales para el ahorro individual.

Y es que este mismo estudio arrojo que aquellos individuos que realizan un ahorro tributario sobre aportaciones del 10% de la renta laboral de todo su vida a planes de pensión sólo alcanzan el 16% de volumen de exención.

El sexto más bajo

Este volumen de exención ubica al país como el sexto más bajo entre las regiones consideradas desarrolladas. Es decir, se encuentra aún menor que Alemania, quien tiene un 21% y Reino Unido que posee un 24% en volumen.

En comparación a los tratamientos fiscales ahorrativos realizados en otros continentes tenemos que también esta inferior a Estados Unidos, país en donde se establece un volumen del 41% o Irlanda que tiene un 51%.

Todo esto solo demuestra una escasa cultura por parte de la sociedad española hacia el ahorro y un mal manejo de su estructura financiera.  

Otros especialistas por su parte aseguran que en España si se ahorra, pero los individuos lo hacen en bienes inmuebles. Esta afirmación es avalada por la declaración dada por Jesús Sanmartín, presidente de Registro de Economistas y Asesores Fiscales (RAEF) al diario el Economista, “España tiene un problema porque la gente ahorra en bienes inmuebles”.

Esto último dejando de lado el invertir en un Seguro Social o un ahorro privado a través de tributos.

¿Por qué invertir en bienes?

Normalmente, los españoles invierten en bienes porque las tasas de intereses que establecen las entidades financieras suelen ser muy bajas. Es por ello, que los individuos prefieren comprar un bien que al poco tiempo se revalorizará hasta al doble de su valor original y representará mayor ganancia.

De allí surge el fenómeno de que si se tiene una casa y se tiene la posibilidad de ahorra, en vez de guardar el dinero se busca adquirir otra casa para asegurar un costo que constantemente se va actualizando. Es decir, no hay inversión en el ámbito financiero.

No obstante, Sanmartín afirma que “Lo que ha tenido un éxito relativo son los planes de pensiones, que han tenido una gran ventaja fiscal. Lo que pasa es que ahora al recuperarlos se ha perdido parte del incentivo que había antiguamente. Eso echa para atrás y crea incertidumbre”.

Esta última afirmación hace referencia a una falta de normas explícitas que le dejen las reglas del juego claras al inversor para que pueda apostar por un vehículo financiero estable.

Sin normas, sin incentivos

En referencia a este punto especialistas consideran que sin unas normas claras, ni incentivos que impulsen el ahorro por parte de la población es muy difícil que se llegue a unos niveles financieros óptimos en este sentido.

De hecho, frente a los planes de pensión algunos afirman que “no es un incentivo como tal, sino que es un diferimiento fiscal para la aportación al plan pero no para el momento de la prestación”, Mariano Jiménez Lasheras, presidente de la Organización de Consultores de Pensiones en una declaración al Economista en España.  

No obstante, lo peor del caso es que los organismo internacionales han realizado un análisis dentro de la macroeconomía de España y han determinado que debido a sus altos niveles de deuda pública y el poco incentivo para el ahorro que existe en la población puede llegar a una recesión económica.

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