Movilidad laboral bajo mínimos pese al alto desempleo español

Hoy hablamos de nuevo de desempleo y del panorama español del trabajo, y aunque parezca sorprendente, la movilidad laboral es más baja que en 2010

desempleo

El problema más grave de España es el desempleo. De esto ya nadie tiene la menor duda. Sobre todo después de cientos de medidas que han acabado por ser un fracaso y que simplemente han impulsado a los españoles a hacer las maletas para abandonar en masa este país. Pero el alto índice de paro con una baja protesta social sorprende a Europa, y lo hace casi tanto como cosas como las que hoy son noticia, ya que resulta que en lugar de crecer la movilidad laboral en tiempos de crisis y de paro, en España este índice cae de forma considerable. ¿Qué nos pasa a los españoles? ¿Somos unos bichos raros?

Pues no. Pero antes de explicar los motivos que generan este comportamiento, al menos bajo mi punto de vista vamos a ver los datos. Empezamos por decir que el 2,3% de los trabajadores ocupados y un 4% de los parados en el primer trimestre de 2013 cambiaron de residencia en el año anterior, es decir, en 2012. Los trabajadores que lo hicieron en 2010 fueron el 3,2% y los parados que lo hicieron en 2010 hasta un 5,7%. O sea, que en términos generales, tanto los que actualmente están en activo, como los que están desempleados nos movemos menos.

Lógicamente, la explicación fácil es la de que los españoles nos conformamos, y que no salimos a buscar trabajo. Pero con un porcentaje de desempleo que parece romper todos los récords y malos augurios que se pudieron haber imaginado, la tesis pierde sentido. Así, lo cierto es que gran parte de lo que ocurre por la escasa movilidad española actual, porque recuerdo que los datos expuestos son de 2013 frente al 2010, ambos años de la crisis, pero con una diferencia que hace que todo cobre sentido: la reforma laboral.

La reforma laboral bajó los salarios de la mayoría de los españoles. Como poco, los congeló. Aumentó el trabajo precario, el empleo definido y las jornadas partidas o medias jornadas. Y lógicamente, no es lo mismo cobrar un sueldo que permita vivir en una ciudad distinta a la que se tiene por residencia familiar, que hacerlo con un salario que no dará para pagar el alquiler y poder comer. Así, imposible que haya movilidad laboral. Claro que si no nos movemos en busca de trabajo, disminuyen las posibilidades de empleo, pero trabajar lo comido por lo servido, o incluso menos de eso, tampoco compensa y con toda la razón.

Vía: Expansión

Imagen: No man´s land

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