¿Me conviene hacer una reunificación de deudas?

Reunificar las deudas en un único crédito, es una buena manera de reducir la aportación mensual que pagas por ellas pero, a la larga puede salirte más caro; por eso, te toca analizar sus ventajas y desventajas antes de optar por ello.

¿Te has planteado reunificar tus deudas?

Lo ideal sería no tener que deber nada, poder pagar todo los gastos realizados al contado, de inmediato. Pero eso sería lo ideal, lo real es diferente y muchas veces no te queda más remedio que acudir a algún tipo de préstamo, ya sea hipotecario para comprar una casa, o un crédito auto para adquirir el coche, o uno personal para otro tipo de gastos que puedas tener.

Con esta dinámica, al final te puedes encontrar con unos cuantos créditos a los que tener que hacer frente a lo largo del mes. ¿Y por qué no reunificarlos todos en un único préstamo con un único pago? ¿Pero se puede optar por esa vía financiera? Si quieres saber más sobre qué es la fusión de préstamos en un solo crédito y cómo se puede hacer, sigue leyendo este artículo.

Ventajas de la reunificación de deudas

Para facilitar los pagos de las cuotas de todos los préstamos que tienes, existe un mecanismo financiero llamado reunificación de deudas, que consiste en agrupar todos los préstamos e hipotecas dentro de un único préstamo. De esta manera, se consigue reducir lo que debes pagar cada mes. La ventaja más evidente de la reunificación de deudas es muy clara: la comodidad de tener todos tus pagos unificados en una misma cuota y además de menor cuantía, con el desahogo financiero que esto supone para tu economía.

Pero, cuidado, que nadie da euros por cincuenta céntimos, ya que el menor coste mensual es consecuencia de un mayor alargamiento del plazo del crédito, lo que te supone tener que pagar más intereses a la larga, una vez hayas amortizado por completo el préstamo.

Además, la gestión de todo este proceso conlleva gastos como la comisión de cancelación o la amortización anticipada de los préstamos, o la comisión de apertura, si existen. En el caso de una hipoteca, implica tener que pagar de nuevo las comisiones asociadas a esta: tasación, notario o el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados. A todos estos gastos, hay que añadir las tarifas que aplica la propia agencia mediadora, aunque algunos bancos ofrecen este servicio sin cobrar comisiones.

La unificación de deudas y préstamos puede ser una solución financiera si tu endeudamiento es equivalente al de un préstamo hipotecario cuya deuda pendiente sea relativamente pequeña respecto al valor del inmueble hipotecado (bastante inferior al 80% de tasación) y tienes múltiples deudas de préstamos, créditos o tarjetas de crédito que mensualmente representan muchos pagos durante el mes.

Reagrupando las deudas a largo plazo te resulta una cuota mensual de la hipoteca de reunificación bastante menor que la suma de las cuotas de las deudas por separado. Pero dicha reunificación no tiene sentido si tienes una vivienda hipotecada al 80% o más o si tus deudas son pequeñas respecto a lo que pagas cada mes de préstamo hipotecario.

Cómo reunificar las deudas pendientes

El proceso que se sigue para reunificar todas las deudas en una sola es relativamente sencillo. Existe una agencia especializada, llamada mediadora, que se encarga de analizar tus deudas para, una vez aprobada la operación, negociar con las entidades bancarias unas nuevas condiciones de pago en términos de tipo de interés y de plazo de amortización.

Durante el proceso, se cancelarán de manera anticipada todos los préstamos existentes y se formalizará la apertura de uno nuevo, personal o hipotecario, en función de si dentro de las deudas hay una hipoteca o no. Al final, se habrá pasado de tener varios préstamos con diferentes condiciones a uno solo unificado, que sumará el total de las deudas pendientes, con un único tipo de interés y plazo de amortización, que generalmente será más largo que el que ya tenías con el objetivo de reducir la cuota mensual total.

Es importante no fiarse de las empresas de reunificación de deudas que ofrecen hacer primero un préstamo hipotecario privado (con un prestamista que no es una entidad financiera), con la promesa de que esa hipoteca (muchas veces a tipos de interés de más del 20% y con menos de un año de vencimiento) se subrogará después a un banco con tipos normales. Es la mejor manera de perder tu casa y endeudarte aún más, por lo que antes de firmar presta mucha atención a lo que se te ofrece.

Una hipoteca para agrupar deudas y préstamos es, a fin de cuentas, un préstamo hipotecario, que ha de ser aprobado por un banco y con unas condiciones que nos sean beneficiosas a lo largo de todo el plazo de la hipoteca. Por tanto, no basta con fijarse en la cuota mensual del primer año; hay que analizar la posible evolución de ésta a lo largo de los años que dure la hipoteca. Si la unificación de deudas no reduce los pagos mensuales a lo largo de los años, no te resuelve nada. Por otra parte, la empresa que tramite la unificación de deudas debe cumplir con todas las obligaciones que impone la normativa hipotecaria y contar con economistas y abogados, entre otros profesionales.

¿Te interesa hacerlo?

A pesar de que la reunificación de deudas es un mecanismo interesante y atractivo para aliviar tu situación financiera, pues reduce tus gastos mensuales, debes estudiar detenidamente la letra pequeña de todos tus préstamos actuales y hacer cálculos para conocer la cuota resultante y el importe total en el momento de la cancelación, incluyendo todos los gastos del proceso, para saber si te compensa o no reunificar todas tus deudas.

Te puede interesar si tienes dificultad al llegar a fin de mes para hacer frente a tus gastos normales, a los que tienes que sumar las mensualidades de los diversos préstamos pendientes de amortizar y otro tipo de deudas. Pero, ten en cuenta, que necesitarás algo de dinero ahorrado para poder hacer frente a los gastos de gestión del nuevo y único préstamo con el que te comprometerás en adelante. Te toca analizar tu situación laboral o la de tu familia, el nivel de endeudamiento, las razones del desequilibrio financiero y las ventajas e inconvenientes del tipo de préstamo hipotecario para unificar deudas al que puedas acceder.

Si la razón de no poder pagar las deudas es que han caído de forma considerable tus ingresos por pérdida del empleo de uno o varios miembros de la familia, probablemente el análisis de riesgo que hace la entidad financiera que estudia aprobar la reunificación lo desaconseje ya que es el mismo que se realiza para concederte una hipoteca normal. No tiene sentido tramitar una reunificación si no hay ingresos de nómina o de actividades económicas y profesionales suficientes para afrontar la nueva cuota hipotecaria.

Valora también las condiciones y cuantía de los créditos que tienes pendientes de amortizar, pues irte librando de alguno de ellos, hace que aumente tu capacidad de ahorro para hacer frente al resto sin que te compense la opción de reunificarlos todos.

Y, por último, si tu problema viene de ser una persona que se ha acostumbrado a gastar más de lo que ingresa, acudiendo al crédito de forma constante, con la reunificación de deudas lo único que conseguirás es endeudarte más todavía. Mejor será que te dejes asesorar por profesionales del campo de la psicología, para que te enseñen a gastar de forma adecuada.

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