Los riesgos de ser aval más altos en tiempos de crisis

Avalar a alguien es algo muy complejo ya de por si, ya que tenemos que tener mucha confianza en esa persona, pero hacerlo en tiempos de crisis es el doble de complicado

aval

Avalar a alguien para que le concedan un préstamo o una hipoteca ha sido siempre algo con altos riesgos. Sin embargo, la situación se ha complicado en tiempos de crisis, precisamente porque por muy responsable que sea la persona que requiere de tu aval, la pésima situación económica sumada a la imposibilidad de poder asegurarte un trabajo o que tu empresa vaya bien hace que el riesgo sea aún mayor que en los tiempos de bonanza en los que siempre alguien se acababa librando y dejaba al avalista al frente, pero que ya se conocían como los listillos y había que ser demasiado confiado para avalar a este tipo de gente.

Yo desde luego que a día de hoy me lo pensaría no una, ni dos, sino tres veces antes de avalar a nadie, y en todo caso restringiría la posibilidad a familiares cercanos de los que sepa que son de fiar, y a amigos muy conocidos que también conozca como son en cuanto a las obligaciones económicas. Y es que aunque se suele decir que avalar es al fin y al cabo poner una firma y punto, esa firma puede arruinarte la vida, ya que en caso de que la persona no pague, irán contra tus posesiones, incluyendo en la mayoría de los casos tus bienes.

Como se trata de un tema, este de los avales, de finanzas propiamente dichas, y para ello no siempre los usuarios de economía doméstica están bien familiarizados con los conceptos, aprovecho para explicarte los tipos de avales que existen actualmente y las consecuencias que tiene convertirse en uno o en otro:

  • Aval Bancario: se trata de una figura que se utiliza sobre todo en el pago del alquiler de vivienda. El propietario además de exigir la fianza redacta un contrato en el que expone que es necesario un aval bancario, de tal manera que si se rompe el contrato por causas no estipuladas y en las que el inquilino es el culpable, o no se paga el alquiler, es la entidad bancaria que lo avaló la que deberá abonar al propietario 3 o 4 meses de dicho alquiler.
  • Aval Personal: en este caso nos referimos al término más común para el que se utiliza la palabra aval. Se utiliza en todo lo que tenga que ver con créditos, préstamos e hipotecas. El avalista con su firma asegura a la entidad que concede el préstamo que si el que lo ha suscrito no paga, el se hará cargo de dicha deuda con capital o con sus propios bienes, dependiendo del caso

Imagen: Nuria Gomez Pujol

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