Los 4 puntos cardinales de las finanzas personales

Un plan financiero personal se apoya en cuatro grandes pilares, con cuatro puntos cardinales que orientan su destino: establecer metas y objetivos, creación de patrimonio, crecimiento del patrimonio y protección del mismo.

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La temática que aborda las finanzas personales es muy amplia y cuenta con una gran variedad de factores que no son sólo financieros, sino también psicológicos y de comportamiento humano, de ahí que lo que funciona para uno puede no ser adecuado para otro.

Aunque no se sea consciente de ello o no se verbalice, todos los días se toman decisiones financieras, incluso varias veces al día: cuando decides comprar algo que la publicidad te presenta o prefieres pasar de ello, o ahora que estamos en vacaciones, cuando optas por un destino o por un establecimiento concreto, estás tomando una decisión que afecta a tus finanzas personales.

Pero, en cualquier caso, un plan financiero personal se apoya en cuatro grandes pilares, con cuatro puntos cardinales que orientan su destino.

1. Establecer metas y objetivos

Establecer metas y objetivos, saber lo que quieres hacer con tu dinero y tu patrimonio, las necesidades que tienes o hasta donde y hacia dónde quieres llegar, es el primer paso, como en cualquier otro aspecto de la vida, para tener unas finanzas personales saneadas

2. La creación del patrimonio

Una vez que se tienen claros los objetivos habrá que empeñarse en conseguirlos, por eso el segundo paso es la creación de un patrimonio personal, por pequeño que pueda ser en principio, para lo cual es condición indispensable el ahorro. Si no tienes un excedente y encima gastas más de lo que ganas, jamás podrás crearlo.

3. El crecimiento del patrimonio

Ese patrimonio que vas consiguiendo crear tienes que mantenerlo y tratar de aumentarlo no sólo mediante tu ahorro y trabajo sino también a través de una inversión inteligente de ese dinero o patrimonio que ya hayas logrado conseguir. Hay miles de maneras de hacerlo, pero en todo momento se debe invertir en consonancia con los objetivos que te trazaste al principio y que marcarán tu horizonte de inversión.

4. La protección del patrimonio

Y, por último, la protección de patrimonio. De nada te servirá haber conseguido, aplicando los medios anteriores, un buen patrimonio, si por un imprevisto de la vida o de la economía, en un momento dado se te va todo al traste, de ahí que la previsión ante lo que pueda suceder en el futuro es fundamental, protegiendo mediante seguros o planes de ahorro lo que ya tienes conseguido.

Por supuesto que quedan muchos flecos: una adecuada estrategia fiscal, la gestión de los créditos y de las deudas, una buena estrategia de riesgos. Pero todos ellos se pueden insertar en el desarrollo de los cuatro puntos cardinales indicados, centrándonos, por etapas, en cada uno de ellos.

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