Lecciones financieras que aprendemos a los 30

La edad hace que nos comportemos de manera diferente, también en lo que tiene que ver con el dinero y las finanzas. Hoy te vamos a mostrar algunas lecciones financieras que aprendemos a los 30.

30 años finanzas

Seguramente haya cosas, que por suerte o por desgracia, aprendemos siempre con los años. Es cierto que cada etapa de la vida, nos brinda oportunidades distintas, y que probablemente, si las hemos ido quemando, y sobre todo, disfrutando, no querremos volver atrás. Sin embargo, todos esos cambios, se notan también en la situación financiera. De hecho, si de niños lo único que nos preocupaba era cuántas chucherías podíamos comprar con la paga, de adolescentes para cuántas salidas o ropa para presumir podíamos comprarnos, y a los 20, tener un empleo aunque fuese en el verano para poder gozar de cierta independencia; las cosas se ven desde otro punto de vista a los 30. Y a los 40. Y a los 50. Pero hoy nos vamos a centrar en todas esas lecciones que los treintañeros saben o les ha tocado aprender sobre finanzas personales.

Seguramente muchas de ellas las has visto o no dependiendo de la vida que hayas tenido a los 20, y de lo mucho o poco que hayas podido disfrutar. Pero generalmente, a los 30, comienza a llegarnos la hora de sentar la cabeza, y sobre todo, de arriesgarnos y de dar saltos. Ya no somos tan jóvenes como para no saber bien lo que queremos, o como para dudar en los oficios y profesiones; pero todavía tenemos mucha energía y muchas ganas de cambiar nuestro mundo. Hay cuestiones como los impuestos que comienzan a preocuparnos seriamente, así como el futuro más lejano que ahora lo vemos más claro. Y todo ello, da lugar a varias cosas en las que pensamos, y que si todavía no lo has hecho, puede que tengas que sumarlas a tu lista.

Finanzas personales a los 30 años

  • Los seguros son importantes: a excepción del del coche, que puede que te haya preocupado ya a los 20 años, en esta etapa comienzas a ser más precavido y piensas que todo lo que tengas asegurado será un rompedero menos de cabeza en caso de que algo vaya mal. Puede que no sean tan baratos como debieran, pero sí está claro que valen la pena. Al menos, el concepto en sí mismo. Otra cosa será buscar a la mejor compañía, con la mejor relación calidad-precio.
  • Tener tu propio espacio es fantástico: no es que te hayas vuelto más antisocial, pero en realidad, eso de vivir con un montón de gente en el piso, y tener que compartirlo todo, ya no resulta tan interesante. Los momentos de soledad valen la pena, y tener una independencia total, también. Eso sí, todo tiene un precio, y eso supone tener que recortar presupuesto de otro sitio. Pero no importa, porque para la mayoría, queda más que compensado el esfuerzo.
  • El efectivo es el rey: aunque puede que te guste la idea de tener contratados productos de ahorro a un plazo medio, y también puede que muchos trabajos que te pagan a x días estén mejor remunerados. Pero las facturas se pagan todos los meses, y disponer de un colchón resulta fundamental para poder decir que todo va bien y no verse con el agua al cuello.
  • Arriesgarse en el sentido profesional: para mejorar las finanzas uno puede hacer muchas cosas, pero a los 30 se suele querer llegar a lo más alto de la pirámide en cuanto al mundo profesional. Precisamente por eso es el momento de dar un paso más allá. Sobre todo si has ahorrado dinero, y te sientes preparado, quizás ha llegado la hora de cambiar de trabajo y tomar el riesgo que ello supone. O mejor aún, de ser tu propio jefe. ¿Te has fijado cuántos grandes empresarios han optado por esta edad para decidirse? ¡No es una casualidad!
  • Pensar en el futuro: ¿recuerdas lo que pensabas sobre los planes de jubilación hace una década? Pues bien. Ahora ya no suenan tan mal. Y aunque falte todavía mucho para eso, es muy probable que los incentivos fiscales que soportan te animen a dar el paso. Al fin y al cabo, son una inversión segura, la garantía de tener una pensión en el futuro mejor que por la que cotizas, y al mismo tiempo, se convierten en un arma para el ahorro. ¿Cómo no te habías dado cuenta antes de todas estas ventajas? ¡Cosas de la edad!

Seguramente muchas de estas ideas ya las hayas tenido antes, pero está claro que algunas se habrán quedado todavía en el tintero. O puede que seas un alma rebelde que se resiste a los 30. O simplemente, que quieras vivirlos a tu propia manera. Lo que sí es un hecho es que la mayoría, tiene preocupaciones financieras a esta edad que se corresponden con las arriba descritas. ¿Nos cuentas cuáles son las tuyas?

Imagen: Andreas Levers

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