Razones por las cuales no hay que basar tus inversiones en el factor miedo

Si te gusta invertir, debes hacerlo de forma lógica y nunca de forma emocional. El miedo puede hacer que vendas antes de tiempo y provocar malas decisiones, así que siempre mantén la cabeza fría.

inversiones factor miedo

Siempre se ha dicho que hay que invertir el dinero con tranquilidad, sin dejarse llevar por las emociones. Sin embargo, esto es complicado, especialmente en momentos de alta volatilidad en el mercado, es decir, de subidas y bajadas muy bruscas.

Esto puede provocar miedo, el cual afectará de forma negativa a las decisiones que tomemos. Vamos a ver por qué no podemos dejarnos influir por el miedo y cómo hacerlo.

Por qué no hay que tomar decisiones basadas en el miedo

Cuando una acción o una divisa en la que hemos invertido baja mucho, es normal sentirnos mal y vender para no perder más dinero. Esto muchas veces es un error, ya que estas acciones podrían haber vuelto a subir si hubiéramos pensado con frialdad.

Por ejemplo, el Bitcoin estuvo al alza durante todo el año 2017 y muchas personas perdieron dinero al vender cuando bajó a finales de año. Sin embargo, el valor del Bitcoin ha vuelto a subir a lo largo de 2020 y 2021, por lo cual, los que no vendieron han terminado recuperando el dinero.

Eso sí, el miedo no solamente aparece cuando estamos perdiendo, sino también cuando estamos ganando. Esto supone vender antes de tiempo para garantizar las ganancias, perdiendo oportunidades de negocios.

El truco para evitar el miedo es pensar en las inversiones como algo a largo plazo. Los mercados van y vienen y es muy raro que un valor desaparezca, así que el estado actual de los mercados y las divisan no deben afectar demasiado a tus decisiones.

Si eres de los que no puede evitar sentir miedo al mirar el valor de las acciones, lo mejor es dejar de hacerlo. Muchas veces es mejor vivir en la ignorancia en vez de tomar decisiones emocionales que puedan causar problemas.

Eso sí, esto no quiere decir que no haya que tomar ninguna acción y simplemente haya que esperar. Se pueden tomar ciertas decisiones basadas en el mercado, pero deben ser decisiones lógicas, las cuales no deben estar basadas en una emoción momentánea. Por ejemplo, puedes vender unas acciones al pensar que esa empresa podría quebrar, pero nunca hacerlo porque sus acciones hayan subido o bajado puntualmente.

En cualquier caso, mantén siempre la cabeza fría y piensa a largo plazo. Evita entrar en pánico y ante la duda, compra y retén las acciones para el futuro. Hay muchas posibilidades de que terminen ganando valor antes o después, así que debes aguantar.

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