¿Qué tipo de inversor eres según tus emociones?

Las emociones permiten clasificar a los inversionistas en varios tipos. Más detalles aquí.

Tus emociones describen qué tipo de inversionista eres

Cuando se piensa en el perfil de una persona a la que le gusta invertir su dinero, lo primero que se nos viene a la mente es un ser calculador. Que estudia cada una de las posibilidades antes de invertir su dinero en cualquier acción de empresas; sin embargo, esto no es del todo cierto.

A pesar de lo que muchas personas creen, los individuos que son más propensos a invertir tienen conexiones fuertes con sus emociones, las cuales los ayudan a tomar las decisiones adecuadas en las situaciones importantes. De hecho, se han creado estudios que apoyan esta idea y, por lo que se ha generado, han creado ciertos patrones para catalogar a los inversionista, de acuerdo con la forma como manejas sus emociones.

¿Cómo funciona esta idea?

De acuerdo con una investigación realizada por el BME, existen varios sesgos emocionales y cognitivos, que nos permiten tener mayor o menor tolerancia ante los riesgos. Es por esto que este estudio hecha por tierra la idea de que toda inversión se hace después de un estudio analítico.

Ahora bien ¿Cuáles son los sesgos de los que se hablan en la investigación?

Sesgo de exceso de confianza

Este es uno de los principales, pero quizás el más peligros de todos. En este momento, el inversionista infravalora los riesgos y se valoran de más las ganancias que se pueden conseguir con esta inversión.

Sesgo de las atribuciones

Entramos en el terreno de lo cognitivo. En este plano de ideas, el inversionista considera cada uno de los logros como un mérito suyo, mientras que las derrotas ocurren por factores externos y por fallos en su sistema. Esto puede llevar a una catástrofe financiera ya que, en la mayoría de los casos, la persona no se da cuenta de sus errores.

La afinidad también entra en juego

Este es otro punto que hay que considerar a la hora de estudiar a los inversores. Por lo general, los que son más conservadores, realizan las apuestas en empresas conocidas y poco se arriesgan. Caso contrario a los temerarios, quienes son más propensos a apostar en nuevas empresas que, en el mediano o largo plazo, les pueden generar mayores ganancias.

Estos son los campos más básicos de esta investigación, pero los que más resaltan a simple vista. Quizás, en el futuro cercano, dejes atrás la idea de que para ser un inversionista necesitas de altos estudios en alguna materia o especializaciones y te apegues más a las corazonadas y pensamientos generados por emociones.

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