Estas son las trampas en las que caes en tus malas decisiones como inversor

Aprender a controlar las emociones es indispensable para tomar buenas decisiones como inversionista.

¿A qué se deben las decisiones como inversionista?

Tomar decisiones económicas racionales puede ser más complicado de lo que piensas. Significa tener que planificar adecuadamente tus necesidades y priorizar tus rutinas del día a día. Invertir es un riesgo para toda persona, pero es lo que ayuda a que tu estabilidad económica mejore y pueda seguir creciendo.  

Por supuesto, esto puede estar estrechamente relacionado a muchas variables que se tienen que tomar en cuenta a la hora de tomar una decisión como inversor. Los mercados están constantemente cambiando y los precios son tan volátiles que en varias ocasiones se pueden hasta hacer impredecibles.

La economía del mundo está ligada a factores que son difíciles de prever y que hacen complicada tu planificación dentro de la misma. Sin embargo, es posible hacerlo y es ideal que sepas cuáles son las principales trampas o errores en los que sueles caer a la hora de tomar una de estas decisiones.

La principal recomendación que debes hacerte a ti mismo, antes de pensar o siquiera imaginar cualquier acción que conlleve una decisión sobre tu capital monetario, es hacer todos los pasos acompañado de la asesoría de un especialista. De esta forma, cometerás la menor cantidad de errores posibles y podrás asegurar el éxito.

De igual modo, aprender a controlar los aspectos internos que te lleven a elegir las opciones que tal vez sean las menos convenientes en un momento en particular.

La irracionalidad te hace perder dinero

No es un secreto. La irracionalidad puede jugarte en contra y hacer que pierdas mucho dinero. En muchas ocasiones, se ha demostrado que los inversores pierden ganancias porque suelen tomar decisiones basados en sesgos mentales que les nublan la racionalidad y les impiden ver en los beneficios más allá del corto o mediano plazo.

Hay ramas de la economía conductual que estudian este tipo de comportamientos, haciendo que sea cada día más fácil y sencillo construir estrategias para evitarlas. Los sesgos que más suelen verse en personas que invierten continuamente son:

El efecto rebaño

Es más o menos el principio de la oveja que sigue a otras ovejas que a su vez siguen a un pastor. Es decir, parte de la idea de que se suele seguir las acciones del resto en ámbitos económicos por la presión social que eso conlleva.

Es así como nuestra familia, amigos, conocidos y compañeros de trabajo terminan influenciando en tu actuar y puede que te lleven a tomar malas decisiones. Porque algo les funcione a ellos, no significa que necesariamente te funciona a ti.

Ilusión de control

Puede que el narcisismo natural del ser humano juegue en su contra, según este sesgo conductual. Parte del concepto de que crees que tu empresa es el ideal perfecto para invertir, porque trabajas en ella y conoces tu propio trabajo.

Errores de previsión

Es clásico que en el momento de la planificación suelas pensar en el presente más que en el futuro o en los antecedentes de las decisiones que estás tomando. De esta manera, sueles tomar acciones que perjudican tu vida porque estimas que algo va a pasar erróneamente.

Se debe tener en cuenta que la economía es de los conceptos sociales más impredecibles y para intentar estimar lo que sucederá se debe estudiar muchísimo, aún arriesgándose a la equivocación.

Anclaje

Sucede en el momento en que te aferras muy fuerte a una decisión o a una acción, o a un objetivo donde piensas que tu inversión tendrá éxito. Debes entender que la información en este tipo de trámites suele estar en constante actualización y debes estudiar diariamente para mantenerte al día de lo que puede ser mejor para ti.

Contabilidad mental

Se basa en el hecho de que muchas veces sueles invertir el dinero calificándolo, inconscientemente, según cómo ha llegado a ti. Si este ha llegado fruto del trabajo y con mucho esfuerzo, entonces eres más cuidadoso. Por otro lado, si ha sido un regalo, entonces es el dinero perfecto para arriesgarte.

Esta es una idea errónea porque lo mejor y más recomendable es cuidar y planificar el capital entero.

Exceso de confianza

Así como en la ilusión de control, en este sesgo sueles pensar que tus aptitudes son exageradamente mejores de lo que realmente son. Por eso, sueles tomar riesgos que pueden salir mal ya que confías en que previenes la economía mejor que la media.

Conservación

Básicamente es la forma en la que sueles quedarte quieto en creencias que no están actualizadas y que no están acordes con el movimiento del mundo actual. De esta manera, terminas perjudicando tus inversiones porque te niegas a cambiar y a desarrollarte.

La buena noticia es que todos estos errores pueden ser evitados mediante una buena organización y el asesoramiento adecuado. Estudia, prepárate e investiga cuál será el mercado en el que vas a invertir y cuáles serán tus objetivos. Así, podrás comenzar a cuidar mejor tus decisiones y por lo tanto, también tu estabilidad económica.  

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