Diferencias entre deuda buena y deuda mala

No todas las deudas son malas, pues las deudas buenas ponen más dinero en el bolsillo del que te quitan, siempre que sean pagables. En cambio, las deudas malas son pasivos y gastos que te quitan dinero

Diferencias deuda buena y mala

Creo que ya todos estamos de acuerdo en que endeudarse para comprar caprichos no suele ser buena idea. Eso sí, muchas personas se equivocan en pensar que toda la deuda es mala y que solamente debemos ahorrar, ya que también existe la deuda buena. 

Si esto te suena raro, no te preocupes, pues vamos a ver paso a paso cuáles son las diferencias entre la deuda buena y la deuda mala. Comprenderás por qué las grandes empresas tienen deudas elevadas y cómo les han hecho ganar tanto dinero.

Deuda buena y deuda mala

La definición de deuda buena es la de una inversión de futuro, es decir, la cual te ayudará a crecer económicamente y generar dinero. Además, debe ser realista, es decir, que su pago no sacrifique nuestra salud financiera y debe ser fácilmente devuelta.

En cambio, la deuda mala suele ser un gasto, es decir, que nos quita dinero del bolsillo, además de no ayudarnos a generar dinero. Eso sí, una inversión también podría ser una deuda mala si nos pone en una posición económica comprometida y en apuros financieros.

De este modo, suele ser fácil diferenciar entre deuda buena y mala. Por ejemplo, si vas a comprar un ordenador para jugar y te endeudas, es deuda mala. En cambio, si lo vas a comprar para trabajar como diseñador gráfico porque necesitas una máquina potente y eso te va a dar beneficios, es deuda buena.

En concreto, la deuda buena pone más dinero en el tu bolsillo del que te quita, es decir, que te genera más ingresos que los intereses que estás pagando. Si por ejemplo, te endeudas al 5% anual para generar con ese dinero un 8% anual descontando impuestos, es deuda buena.

Eso sí, hay veces donde la línea entre deuda buena y mala es muy fina y a veces no se ve. Por ejemplo, todo el mundo cree que comprar una casa es deuda buena al comprar algo nuestro, pero no siempre es así.

Si el alquiler que pagabas era mayor a la hipoteca y a los gastos de la casa, es deuda buena porque pone dinero en tu bolsillo, siempre que tengas planeado vivir allí mucho tiempo. En cambio, si estás perdiendo dinero o la casa se convierte en una carga porque te tienes que mudar, es deuda mala. 

Además, debes recordar que las deudas buenas deben ser pagables y no comprometer la salud financiera. Si el pago de la deuda es alto y nos genera problemas como multas o recargos por falta de liquidez, se convertirá en mala al quitar dinero del bolsillo. Por este motivo, debes actuar siempre con sensatez.

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