¿Puede ser positivo para tu salud mental una hipoteca a tipo fijo?

Las hipotecas a tipo fijo son una apuesta del mercado financiero. Hoy analizamos las ventajas que pueden tener para ti en el momento actual y en el futuro.

hipoteca tipo fijo

En nuestro blog A Fin de Mes hemos hablado en más de una ocasión de los tipos de hipotecas. De hecho, hace poco escribí un artículo en el que os recomendaba elegir las de tipo fijo. La verdad es que es una opción con mucha oferta en el mercado, y yo misma me he decantado por una. Sin embargo, casi siempre que se habla de estos asuntos se tiene en cuenta únicamente la cuestión económica. Pero la hipoteca será algo que te acompañe durante muchos años. Y es por eso que creo que hay que hablar del concepto mucho más allá de su dimensión exclusivamente “económica” ¿Puede una hipoteca tener una influencia psicológica en nosotros?

Lo cierto es que no es la primera vez que intento poner a prueba ese componente humano en cuanto a las hipotecas. Hace un par de semanas os hablaba de las cosas que pueden cambiar en ti mismo cuando decides arriesgarte y contratar una. Y hoy voy a intentar ir un poco más allá analizando cómo una hipoteca fija se puede convertir en el mejor aliado para mantener la cordura. Al fin y al cabo, aunque a muchos les interese el mercado bursátil con su alta fluctuación, no todos estamos preparados para jugar en un mercado con tanto cambio.

Cómo puede influir una hipoteca a tipo fijo en tu día a día

Una hipoteca a tipo fijo implica básicamente dos cosas: poder planificar tus gastos mes a mes sin sobresaltos, y olvidarte de lo que ocurre en los mercados. Eso, aunque parezca realmente una pequeñez, es un gigantesco paso hacia la toma del control de tus finanzas personales. Aunque es cierto que vivimos en un mundo incierto en cuanto al trabajo, lo sería para ti todavía más si además de estar pendiente de conservar tu puesto para asegurarte del pago de la cuota, tienes también que estarlo para conocer los vaivenes del mercado. La periodicidad ayuda a mejorar las rutinas de ahorro y de mantenimiento de la economía doméstica. Y eso solo te lo puede ofrecer una hipoteca a tipo fijo.

Sin embargo, seguramente más de uno de nuestros lectores -esos que creen que las hipotecas variables son una mejor opción- pensará que si tienes una hipoteca de tipo fijo, pese a todas las anteriores ventajas, te puedes olvidar de la fiesta que se hace cada vez que toca revisión y baja el euríbor. Está claro que tienen su parte de razón. Sin embargo, para poder disfrutar de esta “fiesta” hay que correr el riesgo de aceptar justo lo contrario: que el euríbor suba. Eso es lo que pocas veces nos cuentan. Y lo que hizo que muchas personas que se hipotecaron con el boom inmobiliario se vieran realmente hasta arriba cuando los tipos de interés se disparaban. Ahora bien, es tu decisión elegir entre la fiesta y el desconsuelo, o la seguridad de que no haya nada que celebrar, pero tampoco que lamentar.

Los tipos de interés: esos tipos duros

Con la actual situación financiera de Europa, en la que el Banco Central Europeo parece dispuesto a mantener el coste cero del dinero, muchos usuarios han perdido la noción de su coste real. De hecho, vivimos en un tiempo en el que decir euríbor más x%, significa decir 0+x%. El problema vendrá cuando esos tipos de interés suban. La hipoteca no es un producto que se contrata a corto plazo, sino todo lo contrario. Por eso hay que prestar mucha atención al recorrido que tendrá durante toda nuestra vida. Y si bien parece que ahora es mucho más rentable adquirir una con interés variable, lo más probable es que el interés del dinero suba mucho antes de que se termine de pagar el préstamo. Eso significa que las cuotas subirán. Y que para ese entonces, puede que te arrepientas de haber firmado un préstamo con una condición que no depende en absoluto de ti ni de tu banco. Depende directamente de los mercado y de lo que diga el BCE.

Aunque el interés del dinero va ligado al incremento en el nivel de vida en muchos casos, eso no se aplica literalmente a tu situación familiar. Firmar una hipoteca variable -sobre todo cuando la oferta del tipo fijo está disponible en prácticamente todas las entidades- es un riesgo que puede pillarte desprevenido. Quizás cuando toque revisar, la cuota suba y tu situación sea peor de lo que lo es hoy en día. Por eso, precaución con este producto. Bajo mi punto de vista, mejor ir a lo seguro. Por salud financiera. Por salud mental.

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