¿Por qué una hipoteca barata puede terminar siendo muy cara?

hipotecas baratas

Seguramente estando en un momento en el que hay una guerra de bancos por ver quién se queda con más clientes, los consumidores podríamos decir que estamos ganando una pequeña gran batalla, ya que la competencia siempre fomenta mejores ofertas. Sin embargo, hay que considerar, sobre todo cuando hablamos de préstamos hipotecarios, que no es oro todo lo que reluce. Las ofertas que hoy nos pueden parecer una verdadera ganga, podrían cambiar mañana y resultarnos un verdadero martirio. Por ello, y para que no volvamos a pagar un pinchazo inmobiliario los consumidores, deberías tener en cuenta una serie de consejos antes de contratar tu hipoteca.

El primero de ellos tiene mucho que ver con un concepto que ya hemos analizado en nuestro blog. Es decir, nos referimos a la diferencia que existe entre interés nominal e interés TAE. Aunque el primero pueda parecer muy interesante, siempre hay que comprobar el segundo. Aunque en el anterior artículo te explicábamos con todo detalle cuál era la diferencia entre uno y otro. Sin embargo, si todavía no lo tienes claro, además de invitarte a visitar ese artículo anterior, te comento que mientras que el TAE incluye todos los gastos y comisiones, el interés nominal solo aplica a la parte que te van a cobrar por el concepto de intereses por dicho préstamo.

Coste real del préstamo

Para asegurarnos de que la hipoteca que estamos pensando en contratar es justamente la opción más conveniente, lo primero es como te anticipamos anteriormente, hacerte con el verdadero valor real del préstamo. Es decir, cuánto vas a pagar con todas las comisiones que tienes que asumir. En cuanto lo tengas, solo habrás llegado a una conclusión de un tercio del total que necesitas saber. Sin embargo, como los intereses pueden ser variables, habrás de hacer una estimación en el mercado para saber si podrás asumirla en los próximos años. Está claro que no es una tarea fácil, pero por mucho que se empeñen en los bancos en decirnos todo lo contrario, la verdad es que no es un proceso tan sencillo el de contratar una hipoteca. Y mucho menos aún, estar seguro de que en los próximos 10,20, o 30 años, podremos seguir asumiendo su coste.

Subidas de tipos

Los tipos de interés del mercado global pueden subir. De hecho, es muy probable que lo hagan. Hay que recordar que nos encontramos en un tipo histórico a la baja, por la situación que se vive en Europa. Pero eso no significa que la situación se vaya a mantener así por mucho tiempo. Si se tratase de un préstamo de corta duración, es más fácil hacer las cuentas, pero las hipotecas duran muchos años, y solamente echando la vista atrás y confiando en que la economía pasa por períodos cíclicos podríamos hacer un cálculo estimado. En todo caso, la subida de tipos es más algo que debes considerar tú a la hora de asumir un préstamo mayor o menor, más que algo que vaya a hacerte decidir por una u otra hipoteca.

Seguros y otros productos obligatorios

Quizás el problema que más veces aparece en las que están consideradas ya por el mercado como hipotecas low cost son las condiciones de vinculación. De hecho, el interés que te cobra el banco en ese Euríbor + lo que sea, se reduce generalmente cuántas más cosas tengas con ellos. Muchos préstamos llevan en la letra pequeña la condición de la contratación de un seguro con el banco. uno o varios. Puede que en un primer momento, sobre todo si no tenías asegurada esa cobertura, lo consideres una buena idea. Sin embargo, hay que plantearse que la cuota que pagas por ese seguro la vas a seguir pagando mientras el préstamo esté vigente, y si tus condiciones económicas empeoran, o  te encuentras en la situación de que han subido los tipos, quizás todo se complique. Por esa razón, hay que sumar también los seguros y ver cuánto nos va a resultar la cuota final para no llevarnos sustos.

Otra cosa común que suelen hacer las entidades que ofrecen hipotecas de bajo coste es la de obligar a vinculaciones relacionadas con unos ingresos mínimos en cuenta. Aunque ahora puedas asumirlos, puede darse que en el futuro no lo puedas hacer. Según el tipo de contrato, el interés que te aplique el banco podría subir si dejas de cumplir con la condición.

Lo mejor es siempre elegir una hipoteca con todo muy claro y sin entresijos en la letra pequeña. Porque casi siempre, lo que parece barato, sale caro.

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