Fika: el secreto de la productividad y el anti-estrés mejor guardado de los suecos

Estos días nos ha sobresaltado el secreto que los suecos tienen para reducir el estrés y mejorar su productividad en el trabajo. Se llama fika y podría ser el equivalente al bocadillo compartido en el trabajo. Pero la práctica tiene un trasfondo más serio de lo que puede parecer: conseguir que cada empleado sienta la empresa como suya propia.

La fika sueca o la apuesta por la naturalidad

Con todos mis respetos, algunos han descubierto el Pacífico con eso de la “fika” sueca, toda una institución social en Suecia, similar a la hora del té inglés. Consiste en hacer una pausa en el trabajo, u otra actividad, tomando un café con el resto de los compañeros, amigos o familiares con quienes estés, acompañado de algunas pastas, tarta, torta o sándwich.

Y digo que han descubierto el Pacífico, porque este es el bocadillo español de toda la vida o pincho de media mañana, o la merienda de media tarde, o el piscolabis de medianoche (costumbres aprendidas y adquiridas ya desde pequeñitos). ¿Yo que pensaba que los españoles éramos los que más veces comíamos? Pues resulta que los suecos practican la fika todas las veces que pueden al día.

La fika aumenta la productividad

Pero es que todavía hay más, pues esa pausa para el café (con comida incluida, no lo olvidemos) es considerada uno de los secretos de la productividad (mejor aprovechamiento en el trabajo) de Suecia, uno de los países con mayor productividad del mundo.

Tanto es así, que muchas empresas suecas tienen descansos obligatorios para la “fika”, en los que ofrecen bebidas calientes a sus empleados, que no se trata de tomarse un café rápido, sino de programar pausas a lo largo del día para compartir, conectar y relajarse con los colegas. Algunas de las mejores ideas y decisiones, afirman, ocurren durante la “fika.”

Vaya, pues tampoco es nada nuevo esto de compartir comiendo. En la cultura española, mediterránea en general, sentarse a la mesa juntos es más que dedicarse a tomar alimentos, es, por encima de todo, compartir vida. Si bien es verdad que, más que hablar del trabajo, se suele aprovechar para criticar a todo bicho viviente.

No creo que esos parones en el trabajo, que también están establecidos en nuestra tierra (y si no ya se encarga cada uno de establecerlos), sean algo novedoso, lo que sí resulta interesante es esa concepción de que ese tiempo empleado en descansar también sea considerado trabajo, y lo de que te paguen el café o el bocadillo también parece muy buena idea. Si se hace así puede que hasta me anime a pensar y volverme creativo con vistas el trabajo, la empresa, el gobierno… (ya estamos criticando otra vez).

Por otra parte, sí se dan, también por estos lares, sesiones de trabajo, sobre todo para compartir puntos de vista, generar nuevas ideas, plantear posibles objetivos y estrategias para conseguirlos, en las que en un momento dado se toma un café o refresco acompañado de algún tentempié.

Luego se va a comer junto al resto de compañeros y se continúa por la tarde trabajamdo, con merienda compartida incluida dentro de la sesión. Sería algo así como una superfika. Pero también las hay más modestas, sólo de mañana o de tarde. (Lo de los saraos de la noche es otro cantar, y nunca mejor dicho).

Lo verdaderamente novedoso y positivo de la fika

Hasta ahora parece que la “fika” sueca no supone una novedad tan grande, pero si se mira un poco más al fondo, superando lo anecdótico del café y las pastas, que al fin y al cabo no es tan extraño, puede que esta práctica escandinava sí suponga algo muy importante de lo que es necesario aprender.

Y ese algo importante son los lazos de familiaridad entre compañeros que según nos cuentan, y no tenemos porque no creerlo, existen en las empresas suecas. Y, sobre todo, la cercanía que parece haber entre jefes y subalternos. Unas relaciones poco jerárquicas y bastante motivadoras.

La empresa no es considerada un coto privado de unos pocos, sino el lugar común en el que todos pueden aportar sus ideas; una realidad valorada de la que todos se sienten responsables. Todo ello supone una mejora en el rendimiento personal y una mayor motivación en el trabajo.

La puesta en marcha de la fika

Se podrá argumentar que este tipo de planteamiento no es válido para cualquier empresa, pero no hay que estar tan seguro de eso. Es evidente que una práctica como la sueca es más fácil de realizar en una oficina, en un gabinete y hasta en un taller, pero ¿es posible en una gran fábrica con cadenas de montaje ininterrumpidas durante las veinticuatro horas del día?

Quizá nunca se haya hecho, pero puede que sí sea posible y no solo en las cenas de empresa. ¡Sería tan distinto para el trabajador o trabajadora que su jefe o el superjefe de la empresa, pudiera conocer su situación personal, saber algo de su vida, poder mantener un diálogo sencillo y natural como con cualquier otra persona! Se podría hacer algún tipo de encuentros distendidos por secciones, con el simple y maravilloso motivo de conocerse como personas sin ningún otro tipo de etiquetas.

Sí, ya me conozco toda la perorata de: ¿y dónde queda el sentido de la autoridad, el respeto, los años de estudio y esfuerzo para conseguir un puesto y bla, bla, bla? Lo que pasa es que nuestra sociedad todavía es muy clasista y no ha entendido que la autoridad no radica ni en la distancia, ni en la fuerza, sino en la capacidad de empatía, de ponerse en el lugar de la otra persona, de saber mirar las cosas desde otras perspectivas distintas y diferentes de la propia.

Sí, hace falta más “fika”: con café, con pastas o simplemente con agua fresca. Hace falta más calidad humana en las empresas, más transparencia, más sencillez, más humanidad. El próximo año se lo propongo a los sindicatos para el uno de mayo, para que lo incluyan en sus reivindicaciones y de paso, para dar ejemplo, que nos inviten a un vinito a todos, con un poco de choricillo, por favor.

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