¿Es buena idea domiciliar la nómina para obtener un préstamo?

¿Necesitas pedir un crédito y no tienes nómina? No te preocupes no es un requisito imprescindible, ni siquiera para los bancos, y mucho menos si lo solicitas a través de establecimientos financieros de crédito (pero puede salirte más caro) o de plataformas de crowdlending.

prestamo

Si te preguntan si es buena idea domiciliar la nómina para obtener un préstamo, puede que respondas diciendo: ¿Pero se puede conseguir un préstamos sin tener domiciliada la nómina? Pues, poder se puede, otra cosa es que compense.

Y no sólo para pequeños créditos o para préstamos personales, también se pueden conseguir créditos hipotecarios sin necesidad de domiciliar la nómina.

Ventajas e inconvenientes de domiciliar la nómina, a la hora de solicitar un crédito

Por lo general, son las entidades bancarias las que exigen la domiciliación de la nómina, pensión o similar, y la apertura de una cuenta, a la hora de conceder un crédito, sobre todo si se trata de un crédito hipotecario. La ventaja para el solicitante de hacerlo así, es que va a conseguir un crédito con unas condiciones mucho más ventajosas en cuanto a tiempo de devolución e intereses aplicados, que si no cumple el requisito vinculante de tener domiciliada su nómina.

El interés también se puede reducir un poco más, si se formalizan otras condiciones de vinculación, como contratar un seguro de amortización del préstamo, una tarjeta de crédito con consumo anual mínimo o un plan de pensiones. Todos estos productos tienen un coste asociado, pero se compensa con la rebaja del préstamo personal otorgado.

El inconveniente mayor que puede comportar es que al estar vinculados crédito y nómina, mientras no se amortice totalmente el crédito, no te puedes desvincular tampoco de la entidad bancaria, aunque en realidad sí puedes hacerlo, sólo que te verás obligado a pagar bastante más por el préstamo concedido ya que los intereses se verán notablemente encarecidos por la decisión tomada.

De todas formas, ya dicen que quien hace la ley hace la trampa; hoy por hoy pueden exigirte la domiciliación de la nómina, pero no te exigen que mantengas ese dinero en la cuenta, por lo que, una vez percibido el ingreso, puedes transferirlo a donde tú quieras, más teniendo en cuenta que bastantes entidades no cobran comisiones por las transferencias más comunes. También puedes conseguir la obtención de un crédito por parte de un banco sin necesidad de tener domiciliada la nómina, pero el banco te va a exigir avales y reconocida solvencia antes de concedértelo.

En principio te será más fácil conseguir un crédito en el banco con el que ya trabajas, para que no te vayas a otro (y porque además parece que están deseando concedértelo, sobre todo los préstamos personales); que si lo solicitas en un banco del que todavía no eres cliente, aunque también este banco, si intuye una buena oportunidad para él, hará lo posible para concedértelo y que así pases a formar parte de su clientela.

Préstamos sin vinculación

Si, por la razón que sea, no quieres domiciliar tu nómina, puedes pedir financiación a un prestamista que no exija cumplir esta condición. Dentro del mercado operan varios prestamistas que otorgan créditos al consumo sin vinculaciones. Los más destacados son los establecimientos financieros de crédito (EFC), pues no son entidades de depósito y, por lo tanto, no exigen domiciliar la nómina o abrir una cuenta en ningún caso. Además, para contratar sus productos tampoco es necesario cumplir otras condiciones de vinculación como contratar seguros o tarjetas, una ventaja que los bancos tradicionales no ofrecen.

Los establecimientos financieros de crédito son entidades especializadas en ofertar créditos, cuya existencia está prevista desde 1994 y que se dedican a realizar operaciones de crédito en un ámbito muy específico: ‘leasing’ (arrendamiento financiero con opción de compra), ‘factoring’ (cesión de una cartera de créditos), crédito al consumo, crédito hipotecario, tarjetas, avales…

Se establecen condiciones para su creación similares a las de los bancos, aunque con exigencias de capital inferiores. Además, la normativa tiene en cuenta las peculiaridades principales de estos establecimientos: La especialización de su actividad, que se limita a la realización de operaciones crediticias en diversas modalidades, la gestión o emisión de tarjetas de crédito y la concesión de avales y garantías. Y la imposibilidad de captar depósitos del público. Por ello, no hace falta que estén en un Fondo de Garantía de Depósitos.

Pero antes de lanzarte a contratar un crédito estudia bien las distintas ofertas y condiciones tanto en Bancos como en EFC, los de estas suelen salir más caros, sobre todo si lo que se solicita es una cantidad muy significativa; pero son mucho más rápidos (minicréditos, créditos rápidos, créditos online) por lo que pueden ser interesantes para pequeñas cantidades que puedas devolver rápidamente.

Algunos inconvenientes a tener en cuenta

  • Si estás en una lista de morosos como ASNEF tienes vetado el acceso a un crédito o préstamo “convencional” pero no a los microcréditos de las empresas de capital privado. No todas, pero algunas sí te pueden ofrecer financiación aún estando en un fichero de morosos, aunque los intereses serán más elevados todavía y con excesivos riesgos de perder hasta tu vivienda, si la tienes.
  • Si careces de nomina y tampoco tienes aval, también puedes encontrar algunas compañías de capital privado que se saltan algunos requisitos básicos exigidos a la hora de conceder préstamos, pero no todas son tan permisivas.
  • Pero puedes, igualmente, recurrir a otro tipo de entidades para acceder a un préstamo: Cooperativas de Ahorro y Crédito. Grandes superficies, supermercados y tiendas: estos establecimientos no te ofrecen una cantidad de dinero como tal, sino que financian la compra de determinados productos; la gran ventaja con la que cuentan es que el tipo de interés suele ser del 0%. Empresas de tarjetas de crédito apoyadas por instituciones financieras.
  • Y las plataformas que gestionan préstamos entre particulares. Estas últimas, también llamadas plataformas de crowdlending, son un método de financiación relativamente novedoso que cuenta con cada vez más adeptos. Estas plataformas ponen al cliente en contacto con inversores independientes dispuestos a prestar dinero para obtener rentabilidad sin ningún tipo de intervención bancaria. Por tanto, no exigirán domiciliar la nómina ni vincular cualquier otro tipo de producto.
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