El buen trato es lo que más valoramos de nuestros bancos

Las condiciones impuestas por los bancos a los usuarios, con motivo de la crisis, están cambiando para mal, de tal manera que cada vez se hace más apremiante la necesidad de cambiar de entidad. Pero, ¿por qué te decantas? ¿Por lo bien que te puedan tratar, o por las comisiones que te dejan de cobrar

La difícil decisión de elegir un banco

Hace ya bastante tiempo que un viejo amigo (por que era viejo y porque hacía mucho que le conocía) me dijo: “los bancos son como verduleras” (con todo respeto hacia ellas y su profesión). Fue una de las mejores lecciones financieras que he recibido en toda mi vida. Porque normalmente pensamos que somos nosotros quienes necesitamos de los bancos para que nos presten sus servicios, pero ¡que va! son los bancos quienes necesitan de nosotros para poder sobrevivir.

CrediMarket, en colaboración con el instituto de investigación de mercados Target-Empirica, ha realizado una encuesta entre 4.400 usuarios del portal de productos financieros, preguntando por los motivos principales que influyen en la elección de un banco determinado, con el resultado, para mí en parte muy sorprendente, de que el más señalado, con un 30%, es el buen trato personal de los empleados de la banca hacia sus clientes. ¿No te parece llamativa esta razón?

Estereotipos que marcan la norma a la hora de escoger un banco

Es cierto que, por lo general, el trato de los empleados de banca hacia sus clientes suele ser, cuanto menos, correcto, pero eso se da también en muchos otros sectores comerciales y de servicios como, por ejemplo, en los establecimientos de ropa y calzado o en la hostelería. Sin embargo, también hay bastantes casos, y me refiero a la banca, en los que el comportamiento depende mucho de las circunstancias.

Si tú vas a pedir información con intenciones de abrir una cuenta nueva en una oficina determinada, todo van a ser sonrisas, siéntese y buenas palabras. Será un proceso muy sencillo y fácil: el traslado de nómina, los recibos, las ofertas, los intereses… Esa tónica se mantendrá así hasta que abras la cuenta, porque luego, si vas a pedir aclaraciones por algo que no entiendes y dependiendo de la cantidad de capital acumulado en tu cuenta, puede que todo empiecen a ser pegas: “esto fue lo pactado” (la famosa letra pequeña), “lo firmo usted el primer día”, “el mes pasado cambiaron las condiciones”, “pase usted por aquella ventanilla” y muchas otras excusas que usted conocerá. Además, olvídese de los asientos.

En algunas entidades bancarias han tenido la feliz idea, eso deben pensar ellos, de asignarte un asesor personal (hombre o mujer). Y no sé como lo consiguen pero llames al teléfono que llames, preguntes por lo que preguntes, te pasan siempre con tu asesor personal. Si tienes suerte y es eficaz, bien, pero si no… Y si acudes a la oficina, allí esta esperándote en su mesa, como si no tuviera otra cosa que hacer.

Pero sí que tienen otra cosa que hacer: atender al teléfono en lugar de prestarte atención a ti que estas allí de cuerpo presente, y nunca mejor dicho, porque pareces estar muerto. Eso sí, luego te piden disculpas muy amablemente. Tengo que confesar que es de las cosas que peor llevo, que se dé preferencia antes a una llamada telefónica que a la persona que se ha desplazado hasta allí. Yo creo que en el prefijo telefónico aparecen los ceros del dinero que tienes en tu cuenta corriente.

En una ocasión, cuando pagaban intereses de hasta el 10% simplemente por tener dinero en una cuenta normal y corriente, el director de un banco, que hasta entonces me regalaba bolígrafos cada vez que me veía, se puso hecho un basilisco porque le pedí mi dinero para depositarlo en otro banco que me ofrecía más intereses.

Si vas a pedir un crédito hipotecario, pueden sucederte dos cosas: si ya eres cliente del banco y les interesas te darán todo tipo de facilidades, para seguir quedándose contigo. Si no eres cliente y no parece que tengas mucho dinero (que lo huelen, te lo digo yo) te despacharán lo antes posible y con tan pocas explicaciones como expectativas de concesión del crédito.

Yo gestioné uno con mi banco de toda la vida y cuando ya estaba a punto de firmarlo empezaron a ponerme múltiples pegas: que si los intereses estaban muy ajustados, que si el equipo de gestión de riesgos lo desaprobaba… Me acordé de lo de las verduleras, le corté la conversación y le dije: “no se preocupe, lo tengo también preconcedido en otra entidad”. Fue automático. “Disculpe un momento”, me dijo. Hizo una llamada, salió del despacho y a los pocos minutos volvió sonriente: “tiene usted el préstamo concedido”.

La difícil elección: ¿cuál es el mejor banco?

Sin embargo, lo normal es que hayan predominado las experiencias positivas, esas que te mantienen fiel al banco de toda la vida, a pesar de las múltiples ofertas de todos los colores (porque los bancos hora van por colores) con las que la publicidad te bombardea continuamente sin cesar.

¿Quién no se ha encontrado más de una vez con el empleado o la empleada que se implica en tus necesidades como si fueran las suyas propias? ¿Que va más allá de lo que tú pretendías y te ayuda con los conocimientos que tiene? ¿Que, incluso, cuando por traslado, aunque ya no esté en la oficina a la que tú acudes, sigue disponible en la distancia para lo que necesites?

Pero la crisis ha hecho estragos, sobre todo en la banca y tu cartilla de siempre empezó a sorprenderte con comisiones inesperadas; tu nómina pasó a ser pensión; tus ahorros fueron disminuyendo; y llegó el dramático momento, en que como si de una infidelidad se tratase, tuviste que cambiar de banco.

Los motivos que te hacen cambiar de entidad bancaria

¿Por qué te pasaste a otro banco? Según la encuesta: ¿Por la mejor atención prestada, un 30%? ¿Por la posibilidad de operar a través de internet, un 27%? (Pero eso hoy todos los bancos lo ofrecen). ¿Por la cercanía de las oficinas, un 22%? (Luego resulta que para la mayoría de las cosas tienes que acudir a la oficina en la que has abierto la cuenta porque en las demás no te lo pueden resolver).

¿Por las comisiones que aplican, un 17%? ¿Por las recomendaciones de amigos o familiares, un 15%? ¿O por la facilidad de conseguir financiación, un 12%? Pues, que quieres que te diga, pese a ser de los motivos menos valorados, a mí me da que lo que más influye son las comisiones que aplican las distintas entidades y, tal como están las cosas, la facilidad para conseguir crédito. Al menos ese fue mi caso.

¿El resultado? Pues que ciertamente no me cobran comisiones, que el crédito hipotecario que me concedieron es muy competitivo y, hoy por hoy, no me compensa cambiarlo a otro banco, pero en cuanto a atención y servicios deja bastante que desear, pese a lo que “venden” en su maravillosa publicidad y, además, me ha tocado un asesor personal de los de tierra trágame.

Con todo, pesa más el no tener que pagar comisiones, aunque, últimamente, ya empiezan a aparecer de nuevo. Por eso, ya estoy buscando, despacio, otro banco que no tenga muchas comisiones y me garantice una mejor atención al cliente y un servicio más eficaz. Si lo encuentro, te lo cuento para que tu también puedas disfrutar del mejor banco (si es posible, claro).

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...