Diferencias entre los contratos de prácticas y los de formación

Actualmente tan solo existen 5 tipos de contratos de trabajo. Hoy explicamos las diferencias que existen entre los de formación y los de prácticas, ya que aunque se confundan son distintos entre sí.

contratos

Con la reforma laboral, hemos visto desaparecer un montón de tipos de contrato. De hecho, los más de 40 que existían en España hacían casi incomprensible para cualquiera que no tuviese formación especializada el mundo del trabajo. Desde que ésta entró en vigor, quedaron solamente activos 5 tipos de contrato. Estos pueden resumirse en: indefinido, de relevo, contrato temporal, de prácticas y de formación y aprendizaje. La verdad es que el significado de los tres primeros es bastante claro, aunque entre los dos últimos casi siempre surgen confusiones. Y precisamente eso es lo que pretendemos aclararte hoy explicando las diferencias que hay entre los contratos de prácticas y los de formación.

En realidad, tiene sentido que se hayan mantenido ambos contratos, porque cada uno tiene unas condiciones específicas que le diferencian del otro. El hecho de que por los nombres podamos confundirlos es lo que hace que nos encontremos con que a veces, el ciudadano de a pie no sabe qué significa uno y otro. Pero con las características resumen de cada uno de ellos que vamos a analizar te quedará mucho más claro para qué y por qué se utiliza cada uno de ellos. Y de paso, sabrás si en realidad el contrato que te ofrecen está adaptado a lo que de verdad necesitas.

Características del contrato de formación

Los contratos de formación están pensados para que un joven adquiera práctica y aprenda un oficio. Eso implica que no tienen por qué haber estudiado anteriormente, y de hecho, el que lo firme, no puede tener la calificación requerida para un contrato en prácticas. Además, todo contrato de formación tiene que dedicar una parte de la jornada al aprendizaje teórico, ya que entre las características de estos contratos se encuentran precisamente la de formar al contratado tanto en la teoría como en la práctica. Por norma, ésta debe de ser de un 25% de la jornada durante la primera etapa, y puede quedar reducida al 15% en la siguiente.

Para poder optar a un contrato en formación hay que tener entre 16 y 25 años, aunque se ha ampliado de manera transitoria el plazo hasta los 30 años, siempre que se cumplan las características que se han descrito en el párrafo anterior. Un contrato de formación puede durar entre uno y tres años, aunque estos tiempos pueden sufrir modificaciones por contrato colectivo.

La remuneración que se debe aplicar a un contrato en formación es la del 75% del salario mínimo cuando la jornada para la teoría se haya reducido en esa cantidad de horas. En el caso de que se opte por la segunda parte del contrato, entonces hay que remunerar al trabajador con el 85% del SMI. Nunca se puede pagar menos de lo estipulado, a no ser que las jornadas sean menores, pero en el caso de los contratos de formación no se permite más allá del límite establecido anteriormente.

Características del contrato de prácticas

Para acceder a un contrato de prácticas se debe estar en posesión de un título universitario, de un título FP o de alguno de los equivalente y reconocidos por el ministerio. Además, no pueden haber pasado más de 5 años desde que se obtuvo éste para que el contrato pueda formalizarse de forma legal. No existe limitación máxima de edad en la que se establezca la negativa de utilizar esta forma de contrato, aunque la misma se establece por el requisito anterior.

Respecto al contrato de prácticas, éste debe ser la clave para que la persona que lo ejecuta pueda adentrarse en el mundo laboral. La duración del contrato va desde los 6 meses a los dos años, aunque pueden hacerse modificaciones por los convenios colectivos a los que se lleguen.

Respecto a la remuneración en un contrato de prácticas hay que recordar que se debe basar en el 60% del salario mínimo establecido por convenio para la profesión habitual para la que se esté firmando el contrato. Eso supone que dependerá de los salarios mínimos alcanzados y también de los sueldos habituales por profesiones. El porcentaje pasa a ser del 75% cuando se trata de los siguientes períodos del contrato.

Como ves, el contrato en prácticas y el contrato de formación están bien diferenciados entre sí. El problema es que por los nombres, suelen confundirse, pero mientras que el primero requiere de un título y está enfocado a poner en práctica los conocimientos adquiridos; en el caso del segundo nos encontramos con que en realidad hace falta una parte de la jornada para la formación teórica que debe ponerla el empresario que contrata. Los salarios también difieren así como las restricciones por edades. ¿Has tenido alguna vez uno de estos contratos?

Imagen: Fundação Matutu

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...