Crónica de una España nada competitiva

España ha caído en algunos indicadores de competitividad de acuerdo con el FEM.

La competitividad de España se encuentra por debajo de las expectativas

Este año el FEM (Foro Económico Mundial) o WEF (World Economic Forum) realizó el Informe de Competitividad Global 2018, que busca entre, otros factores, identificar las debilidades y fortalezas de cada país, para de esta manera, trabajar en la mejora y posterior ascendencia en este ranking.

Cabe destacar que este evento contó con el estudio extenso y analítico de 140 países, tomando en consideración diversos aspectos, tales como índices macroeconómicos, educación, mercados laborales, tecnología, innovaciones, modelos de negocio, estabilidad, entre otros, comprendiendo más del 90% del PIB mundial.

El informe fue presentado en la ciudad suiza y “capital de la paz”, Ginebra, utilizando 98 indicadores para su análisis, el cual arrojó datos realmente interesantes que, según el FEM, no son comparativos con resultados anteriores.

Este reajuste se elaboró debido a la demanda de soluciones para optimizar la situación de cada país, luego de la crisis económica. Varios estados lograron los primeros lugares en competitividad, como Estados Unidos, Alemania, Hong Kong, entre otros, pero en el caso particular de España, hubo otros resultados.

¿Por debajo de expectativas?

Pese a que esta nación ha crecido considerablemente en materia económica, obteniendo a lo largo de varios años un lugar aceptable en los mejores rankings mundiales, y siendo reconocido su crecimiento exponencial (específicamente en infraestructura, capital humano y solidez financiera) registró una leve caída en competitividad.

España quedó en el puesto 26 y sus atributos o fuertes mencionados anteriormente no fueron suficientes para elevar su condición. Pero sería injusto indicar su alto nivel logrado en capital humano y demás.

En una escala desde 0 hasta 100 denominada “Performance Overview”, logró contar con 74 teniendo en cuenta:

  • la innovación,
  • mercados,
  • ambientes favorables para el crecimiento, etc.

Además, el indicador sobre capital humano, específicamente sobre la salud pública posicionó a España como el país número uno mundialmente, y otorgando un 89 y 90 en infraestructura y macroeconomía respectivamente.

Plan de acción y mejor futuro

La FEM declaró a través de uno de sus directivos, Saadia Zahidi, que: “Los países deben invertir en su gente y en las instituciones…”, instando a ejecutar políticas de igualdad para invertir y elevar el capital humano, como, por ejemplo, el sector salud y educación.

Para concluir, es esencial entender que la capacidad de un país y su competitividad no solo se mide o depende de elementos sobre los cuales se posea gran estudio y mecanismos para su potenciación y desarrollo; sino más de atender las necesidades y problemáticas primordiales, básicas y de origen, para así lograr el verdadero crecimiento que requiere y se merece cualquier territorio y su gente.

Soluciones que garanticen un incremento y un cambio evidente y satisfactorio en la vida de la población entera por largos años.

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