Costes asociados a un nuevo trabajo que debes valorar

Estrenar un nuevo trabajo, con unas nuevas condiciones en el que ganamos más puede parecer que compensa siempre. Sin embargo, hay que restarle costes que no siempre tenemos en cuenta.

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Cambiar de trabajo puede ser un gran reto. De hecho, puede que incluso nos provoque grandes miedos, sobre todo en la actual situación de incertidumbre en la que vivimos y en la que el temor a quedarnos en el paro nos lleva a adoptar una conducta bastante fija. Sin embargo, si en un artículo anterior te animamos a tomar la decisión planteándote los que eran los factores que deberías tener en cuenta a la hora de entender que estabas pidiendo a gritos un cambio de trabajo, en este artículo de hoy nos vamos a centrar en los incentivos económicos que suponen asumir una nueva oferta laboral. Como en casi todo, no siempre es oro aquello que reluce.

En realidad, cuando se nos plantea una nueva oferta de trabajo, bien porque ha surgido la oportunidad en nuestro entorno más directo y nos hemos enterado de la convocatoria por amigos o conocidos, bien porque nuestra propia empresa nos ofrece un nuevo puesto de trabajo en otras condiciones y localización, bien porque aún pese teniendo trabajo estamos en busca activa de nuevas posibilidades, hay varias cosas que debemos tener en cuenta al compararlas con el empleo que ya tenemos. No se trata tan solo de echar cuentas con la nómina en mano, o con el salario anual, se trata también de establecer los costes que la nueva actividad tiene asociados.

Todo lo que un nuevo trabajo te puede costar

Nivel de vida de la ciudad

Si el cambio de trabajo implica un cambio de ciudad, hay que valorar bien el coste de vida de la nueva ubicación, ya que éste estará directamente asociado a lo que nos rinda el nuevo salario que tenemos. De hecho, es importante saber cuál es la diferencia entre una y otra ciudad para saber si realmente el aumento compensa, o si se acaba esfumando e incluso resulta menos dinero del que teníamos en el trabajo habitual.

Cambio de residencia

El cambio de residencia, además del coste de la vida, supone una mudanza, buscar un nuevo alquiler de piso, y sumar todos esos gastos. Si además en la ciudad habitual se tiene hipoteca, hay que considerar que el pago de ésta ha de sumarse ahora a los gastos asociados a la vivienda en la nueva ubicación. Por lo tanto, hay que echar bien las cuentas, ya que emocionarse por un poco más de dinero al mes puede no ser completamente relevante.

Transporte

El transporte es otro de los factores que pueden influir de forma notable en los costes asociados al trabajo. Si se trata de coche particular, hay que conocer el precio de los aparcamientos y de la facilidad para moverse, así como el coste del carburante que se produce en el cambio. En el caso de los medios públicos, también conviene una comparativa a fondo. Y si el taxi es la opción, las diferencias entre unas y otras ciudades pueden resultar realmente brutales.

Horarios

Si el nuevo trabajo nos exige nuevos horarios, hay que considerar si ese cambio no acaba influyendo en el presupuesto, y de ser así, tenerlo en cuenta a la hora de valorar la propuesta económica. Por ejemplo, si el horario de salida o los trabajos en días feriados nos van a impedir usar el transporte público, hay que pagar taxi y la empresa no se encarga, hay que sumar ese gasto al beneficio que obtenemos con el nuevo salario.

Gastos asociados a la actividad laboral

Si el nuevo salario lleva consigo cambios en la actividad laboral que nos ocasionan gastos, por ejemplo, la necesidad de comer fuera todos los días, habrá que sumarle esos gastos a la lista nueva para compensarlos con el beneficio que obteníamos en la actividad anterior. Si no lo hacemos, puede que nos llevemos sorpresas a finales de mes.

Vestuario

Se trata de otro de los gastos que en ocasiones subestimamos y que suponen una buena parte del beneficio que podríamos obtener a través de la nueva oferta laboral. Así que si en la nueva empresa hay normas para vestirse, o se exige que los vestuarios sean de cierto tipo y corran a cuenta del empleado, es otra de las cuestiones a las que deberías prestar atención en tu calculadora.

Impuestos

En este caso, se hace referencia sobre todo a las ofertas laborales que se encuentren dentro de España, pero en otra Comunidad Autónoma, o en el extranjero. La factura fiscal puede variar bastante, y un aumento en el salario bruto puede hacer que esas variaciones se noten todavía más sin que apenas prestemos atención si no lo hemos analizado a fondo antes de tomar la decisión.

Imagen: epSos .de

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