Cosas que debes saber si vas a hacerte autónomo

Las diferencias que existen entre el sistema de trabajadores por cuenta ajena y autónomos puede hacer que un autónomo recién dado de alta se encuentre confuso con su salario. ¡Te lo explicamos!

autonomos

Aunque actualmente se habla mucho de autoempleo y de emprender, en nuestro blog A Fin de Mes ya hemos aclarado en muchas ocasiones que no es tan sencillo crear un negocio por cuenta propia, ni tampoco son tantas las ayudas e incentivos a este tipo de trabajo como se suelen pensar. Casi siempre, cuando se plantea darse de alta como autónomo para iniciar una nueva actividad por cuenta propia y se procede de un trabajo por cuenta ajena, hay toda una serie de cosas que chocan y sorprenden casi a partes iguales al emprendedor.

En realidad, no hay nada de malo en adentrarse en una nueva fiscalidad o en nuevo modo de hacer las cosas. Pero, el problema reside en el hecho de que a veces, precisamente por esta razón, el emprendedor nuevo no echa bien sus cuentas y acaba perdiendo mucho más dinero del que había calculado. Si eres de los que actualmente se están planteando sumarse a la nueva ola del autoempleo, creo que todas las cosas que te vamos a contar a continuación te serán de gran ayuda para no llevarte sorpresas financieras en tu nueva actividad.

Cosas que debes saber si vas a hacerte autónomo

  1. La cuota de la Seguridad Social la eliges y la pagas tú: el autónomo puede de momento elegir su cuota de cotización a la Seguridad Social entre un máximo y un mínimo. Sin embargo, el mínimo actual deja a muchos autónomos que empiezan su actividad en pérdidas importantes porque asciende a un supuesto salario de 868 euros. Lo que te corresponde pagar si no tienes cobertura de desempleo ni de incapacidad profesional es nada menos que 264 euros todos los meses.
  2. El IVA que cobras no es para ti, debes ingresárselo a Hacienda: muchos autónomos que empiezan en su actividad contabilizan las facturas con el IVA como si todo el dinero fuese de ellos. Esto es un error porque al finalizar el trimestre deberás ingresarle a Hacienda todo ese dinero recaudado. ¿La mejor opción? Separar el IVA a una cuenta diferente y no tocarlo hasta que llegue el final del trimestre y puedas echar las cuentas de los ingresos y gastos para calcular el total del pago.
  3. El IRPF de los autónomos es más complejo y menos flexible: mientras que la retención por IRPF del trabajador se refleja en la nómina y permite cierta flexibilidad, el autónomo solo puede quedarse con un 9% si es nuevo y elige el método de actividades profesionales o 15% en caso de llevar ya tiempo con la actividad. Esta retención la aplican los clientes que son empresas u otros autónomos directamente sobre las facturas. Hay otra opción, la de hacer pagos a cuentas trimestrales en los que se abona un 20% sobre el beneficio.
  4. Hacienda casi siempre te debe dinero cuando hacer la Declaración de la Renta: no se trata de una casualidad ni de una suerte, aunque los trabajadores por cuenta ajena así crean que es. Lo cierto es que la Agencia Tributaria casi siempre le debe dinero a los autónomos porque casi siempre les retiene de más. Al haber una retención directa sobre la facturación en el caso de los profesionales, o una del 20% sobre los beneficios en caso de los autónomos empresariales, resulta muy complejo que las cuentas salgan para ganancias bajas o medias.
  5. Los gastos diarios no se pueden deducir siempre: los gastos que se pueden deducir son exclusivamente aquellos afectos a la actividad y todo ello con matices. De hecho, si por ejemplo habitualmente compras trajes para acudir a las reuniones con tus clientes y jamás te los pones en tu tiempo libre, igualmente no podrás deducirlos ya que las normas fiscales fijan exactamente qué tipo de vestuario sí encaja como gasto: solo los uniformes. Hay muchas otras cosas que no podrás deducir, aunque los que no son autónomos te digan que tienes suerte de poder deducírtelo todo.

¿Conocías todos estos detalles sobre ser autónomo? En realidad, son cosas que los que ya tienen actividades saben bien, pero pueden resultar poco obvias para alguien que viene de la cuenta ajena y de no tener que preocuparse por echar cuentas sino a partir de la nómina. Saberlo de antemano evitará que te lleves unos cuantos sustos y que termines el mes en saldo negativo por la falta de la previsión necesaria.

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