Implantes dentales sin coste para mayores con la Fundación Paquita Fernández Lozano

Muchas personas no se pueden permitir los implantes dentales porque son excesivamente caros y los necesitan por motivos de salud. La Fundación Paquita Fernández Lozano pretende solucionar este problema agravado por la crisis.

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La desigualdad social en la que ha sumido la crisis económica a España es brutal. De hecho, en aquellos lugares donde el desempleo es alto, la población está sufriendo terribles consecuencias que afectan en muchos casos a su salud. Aunque el problema de la alimentación adecuada y de la pobreza energética sí aparece más a menudo en los medios, son muchas más las carencias que tienen las personas que se encuentran en situaciones realmente complejas que jamás pensaron le tocarían vivir a ellos.

Afortunadamente, cada vez se emprenden más iniciativas desde ámbitos muy diversos que prometen hacer las cosas un poquito más fáciles a este colectivo. Hoy queremos presentarte un proyecto que encaja a la perfección en esa filosofía: La Fundación Paquita Fernández Lozano.

El pasado jueves 28 de enero fue su presentación en un acto con representaciones del más alto nivel como del presidente del colegio de protésicos, la vicepresidenta del colegio de trabajadores sociales y representantes del colegio de higienistas dentales. También acudieron en representación de la Rectoría de la Universidad de Valencia, el Presidente de la Fundación Lluis Alcanyís el Dr. José Manuel Almerich, y el representante de la Consellería de Sanitat el Sr. Óscar Zurriaga Llorens, Director general de investigación, innovación, tecnología y calidad. Por cuestiones de agenda no pudieron acudir el Ministerio de Sanidad y el Consejo de Dentistas. Pero, ¿qué pretende la Fundación Paquita Fernández Lozano? Tu historia te sorprenderá.

El nacimiento de la iniciativa surge por la necesidad de la salud dental que como bien sabes no se incluye en la Seguridad Social. El coste de acudir al dentista es demasiado elevado para asumir por personas que se encuentran en situaciones complejas, pero también para otras en las que las funciones vitales como la de masticar comida se encuentran, por distintas razones, mermadas. Esa fue la historia de Paquita Fernández Lozano, quien inspiró el nombre de la fundación. En realidad, ella era la abuela de Toni Flichy Fernández, cirujano oral y fundador de la propuesta. Años antes del nacimiento de la fundación, su nieto le realizó el tratamiento que ahora se usará para abaratar costes y mejorar la calidad de vida de personas que no pueden permitirse tratamientos dentales pero que sí necesitan una inversión en salud.

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Nueva propuesta para sonreír sin que importe el dinero

A partir de una técnica en la que se utilizan dos implantes continuados, y en la que se apuesta por colocar el resto de piezas necesarias para una correcta masticación sobre estos, se consigue que las personas pueden volver a tener una alimentación adecuada y, por lo tanto, que mejore su calidad de vida. Pero, aún así, la mayoría no podría financiar ni siquiera este tratamiento. En esa línea surge la propuesta más ética y solidaria de la fundación. De hecho, son varias las asociaciones y empresas que se han unido para colaborar con lo que es su especialidad para hacer realidad sonrisas que parecían imposibles. Sonrisas que implican una mejor calidad de vida.

Todos los odontólogos coinciden en que el mejor modo de tener una boca sana es apostando por la higiene y el cuidado adecuados. En ese sentido, desde la Fundación Paquita Fernández Lozano, de la que ahora conoces la historia, pretenden también crear una cierta cultura. Para ello cuentan con donativos específicos de una empresa de cepillos y colutorios.

Está claro que lo mejor sería que este tipo de asociaciones no tuviesen que existir porque la sociedad ha dejado de ser desigual y se ha vuelto al tiempo de un reparto más justo. Pero, mientras eso no sucede, propuestas como las de hoy son las que hacen sonreír -nunca mejor dicho- a aquellos que pensaban que jamás podrían hacerlo, pero que también nos hacen sonreír a aquellos que estamos al otro lado de la pantalla viendo como el mundo todavía es un lugar ético y humano. ¿No te lo parece?

No queremos dejar de felicitar por la iniciativa a Toni Flichy, persona muy cercana a miembros del equipo de Afindemes. Cuando practicó el tratamiento a su abuela, que con una pensión no contributiva no podía asumir el coste de la intervención, observó que la mejora en su calidad de vida fue notable. Desafortunadamente, Paquita falleció poco después. Eso sí, dejó en su nieto una idea muy viva que ahora se ha hecho realidad.

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