5 amenazas que pueden esconder los minicréditos

Los minicréditos están muy de moda y permiten conseguir dinero rápido en pequeñas cantidades. Sin embargo, esconden peligros bastante importantes en la letra pequeña que te conviene conocer antes de decantarte por uno.

credito

Los minicréditos pueden ser la fórmula perfecta para aquellos hogares que tienen una necesidad muy puntual de dinero para un gasto significativamente pequeño con respecto a los que se suelen solicitar como créditos a la banca. Sin embargo, el hecho de que existan ya muchas empresas en el mercado que los ofrecen, casi siempre con promociones muy interesantes para la primera contratación, ha disparado las alarmas de consumidores que no conocían a fondo la letra pequeña y que se han encontrado en situaciones muy complicadas por haber solicitado unos cuantos euros de más. Hoy queremos hablarte de estos casos y aprovechar a evitarte caer en malosentendidos.

Como siempre que se trata de un producto relacionado con préstamos, créditos o bancos, hay que leerse la letra pequeña. Sé que en ocasiones resulta hasta molesto, sobre todo si es en una página web para la contratación de estos productos online, pero te ahorrarás un montón de problemas en el futuro. Saber exactamente qué medidas se te aplican en caso de que no puedas pagar, te retrases o las comisiones que implican en otros casos es importante para dar prioridad a tu comportamiento frente a la empresa. Quizás sea más sencillo pedir ese dinero a un familias o utilizarlo de la tarjeta de crédito para devolver a tiempo la cuota y no endeudarse por encima de una suma razonable para la cantidad de dinero solicitada.

Aunque son más los problemas que los usuarios se pueden encontrar con los productos llamados microcréditos, hoy queremos hacer un resumen de los más habituales y frecuentes. Todo dependerá del tipo de entidad con el que lo contrates y de las condiciones específicas de cada uno de ellos. Sin embargo, sea como sea tu caso, deberías prestar atención a estas cinco amenazas que suelen ser bastante frecuentes entre aquellos que recurren a minicréditos:

  1. Pagos en plazos rápidos: el problema de solicitar tan poca cantidad de dinero reside en que la entidad lo presta por muy poco tiempo. Si se paga, no hay problema. Las consecuencias vienen cuando el pago no se produce, y el plazo generalmente no es superior a los 3 meses. Es ahí cuando comienzan a aplicarse las comisiones y otros gastos que pueden hacer duplicar la deuda que se tenía contraída con la entidad y suponer un grave problema para dicha economía doméstica.
  2. Intereses elevados: como siempre decimos, el TAE es la mejor fórmula para hacer el cálculo de los intereses. Este tipo de préstamos lo suelen esconder en la letra pequeña y te dará un buen susto al conocer la cifra. Lo que ocurre es que como los plazos de devolución son muy cortos y las cantidades muy pequeñas, te parecerá que en realidad son muy económicos. Además, los escasos trámites a realizar los convierten en muy atractivos para el cliente.
  3. Garantías de pago: aunque casi todos los anuncios te dicen que te entregarán el dinero en unas horas, casi siempre se requieren unos ingresos regulares o alguna garantía de pago para acceder a productos financieros. Es cierto que cada vez es más habitual el uso de los cobradores de morosos y el historial de crédito positivo para la entrega de estos productos. En todo caso, lo importante es que no des por hecho que te lo van a conceder por la publicidad que has visto.
  4. Cuidado con la fidelización: ya hemos comentado en varias ocasiones que las empresas que se dedican a los microcréditos quieren fidelizar a sus clientes. Aunque toda propuesta que rebaje posteriormente el nivel de intereses o mejore las condiciones es positiva, hay que estudiarla a fondo porque podría ser más interesante recurrir a un banco si se va a necesitar dinero de manera más habitual.
  5. Pagos finales y comisiones de amortización: a veces la letra pequeña parece indicar que es un buen producto hasta que te encuentras con el apartado de pagos finales o comisiones por amortización. Si es ahí donde tu préstamo te supone problemas, deberías echar de nuevo las cuentas o simplemente no amortizar aún teniendo el capital. Esperas a que te cobren las cuotas y te evitas ese gasto de dinero innecesario.

La situación para muchas economías domésticas es complicada. Ahora que llega la cuesta de enero serán muchas las familias que encuentren en estos productos una solución rápida a sus problemas de liquidez. Lo que pretendemos desde nuestro blog es hacerte reflexionar para que no se conviertan en un asunto de mayor gravedad eligiendo un préstamo que no te conviene.

Foto: crédito vía Shutterstock

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