Comprar un iPhone y liberarlo ¿cuándo no es una buena idea?

Hablamos de una técnica bastante común entre los usuarios, pero que esconde bastantes problemáticas no siempre conocidas y que salen a la larga realmente caras

iPhone

Probablemente lo que más me gusta de escribir en un blog de ahorro además de dar noticias y explicarte consejos que puedes aplicar en tu día a día para mejorar la economía doméstica sea precisamente el hecho de que en realidad cada vez que puedo, expreso mi opinión sobre cosas que me han pasado y con las que me he acabado llevando unos cuantos chascos, además de innumerables problemas para solucionarlas. Todo esto es una información que pretendo a nuestros lectores sea de utilidad, y sobre todo, que eviten caer en el mismo error que yo cometí.

El mes pasado, vía un conocido de mi hermano me ofrecieron la posibilidad de conseguir un iPhone 5 a muy buen precio. Eso si, de segunda mano y tras haberle cambiado la pantalla, y con la condición de que no estaba liberado. La verdad, por menos de 100 euros, cualquiera se resiste al chollo. En fin, que me animé. Así que cuando lo tenía en casa todo flamante, y además que parecía nuevo de paquete, me encontré con el primer problema. Aquello de liberarlo no era tarea sencilla, ya que los sitios que conozco que hacen el proceso no lo admitían con este terminal del operador Orange.

Como casi siempre que tengo un problema, empecé a teclear en Google en busca de respuestas. Mi sorpresa fue que resulta que las páginas de fiar que ofrecían la liberación de un terminal iPhone 5 de Orange me cobraban por tal cosa más de 100 euros. O sea, más de lo que me costó el teléfono. Primera cosa que se me ocurre, que el chico anterior propietario llame a Orange para liberarlo. Pero resulta que no puede, porque aún tiene permanencia. Primer lio. Y primera falta de la compañía que debería aceptar las críticas que se le han hecho desde distintos sectores y aplicarse la ley.

No me di por vencida y empecé a buscar en mi agenda los contactos que sé que algo de esto saben. Ellos llamaron a los suyos y al final me encontré con un montón de llamadas de vuelta con un no rotundo, o un es muy caro. Bien. Nueva vuelta de hoja y a todo esto los días pasaban, y yo tenía un flamante móvil Orange que solo era compatible con una tarjeta que yo no tenía, con lo que acababa de meterme en un lío de narices, y estaba empezando ya a pensar en deshacerme de aquel terminal que si bien desee durante un tiempo, era ya el objeto de mis furias por semejante injusticia.

O sea, que estaba ya por olvidarme de liberar un iPhone para poder usarlo cuando la red me dio la solución. Una tarjeta llamada R-SIM que prometía hacer el trabajo por mi, sin tener que pagar barbaridades o exigir a las compañías que liberen el teléfono en mil ocasiones para llevarte la negativa como respuesta. La pedí por eBay. Llegó a mi casa. Y al final, me acabaron convenciendo de que una SIM normal puede cortarse para hacer una nanoSIM compatible con el iPhone 5 y que entre en la tarjeta que había comprado. Chasco total. Se cargaron mi SIM, y resulta que todo esto en viernes. Por lo que siendo PepePhone, me toca esperar al lunes o martes a que me manden la nueva tarjeta. Ahora ya sí compatible con el iPhone 5 y esperar que además funcione con el invento para liberarlo.

En todo caso, aunque por ahora no sé si todo funcionará, y si no lo hace juro que vendo el iPhone 5 a alguien que tenga Orange, diciéndole que no se deje caer en errores, porque la dichosa compañía, aún no sé porqué dificulta seriamente las liberaciones de los terminales de su logo, pronto te lo contaré en una actualización de este post. En cuanto reciba en mi casa la nueva tarjeta. Eso si, tengo clara una cosa, que me tomaré al pie de la letra en el futuro para un teléfono bloqueado. Antes de hacerme con la “ganga” voy a consultar cuánto cuesta liberarlo, porque eso me hubiera hecho mucho bien y perdería mucho menos tiempo que en esta ocasión.

En todo caso, si bien por todo eso no recomiendo a ninguno de mis lectores que se compre un iPhone para liberarlo en el caso de ser Orange. La misma historia o algo muy similar con precios desorbitados por la liberación ocurre con Yoigo. Mientras tanto, aquellos terminales de Movistar o Vodafone salen mucho más baratos y pueden conseguirse fácilmente por unos 30 euros ¡Vaya diferencia! Por último, cabe recordar que las compañías están obligadas a liberar los teléfonos, pero de momento, en España muy pocas o a base de mucha insistencia lo hacen.

Imagen: Yutaka Tsutano

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