Electrónica de consumo ¿Calidad o marca?

Los artículos de electrónica de consumo se multiplican en el mercado. ¿En qué te fijas a la hora de elegirlos? ¿En su apariencia, en su precio, en su marca? o ¿sabes valorar su calidad?

En la electrónica la calidad es lo primero.

¿Cómo llegaron a tu vida? ¿Por un regalo “envenenado”? ¿Por generación espontánea? ¿Ya estaban antes que tú? ¿O eres de l@s que practicas con ellos la compra compulsiva? ¿Sabes distinguir la calidad y el precio de la electrónica de consumo o te dejas llevar por su marca? Lo cierto es que la reflexión podría aplicarse a cualquier otro sector en el que invertimos nuestro dinero, pero el hecho de que se trate de productos muy demandados y que cada vez aparecen más a menudo en las listas de regalos hace que necesiten un capítulo aparte. Y de eso queremos hablarte hoy a fondo en A Fin de Mes.

Parece que ya no se puede vivir sin ellos: pequeños o grandes, parlantes o discretos observadores, intuitivos o curiosos, todos comunicativos con sus ruiditos característicos. Un apagón de energía y te dejan colgado, como si se acabase el mundo. Sí, son eso mismo que estás pensando, la retahíla de productos electrónicos que te acompañan en casa y fuera de ella, no se separan de ti ni en vacaciones.

¿A qué se llama electrónica de consumo?

La electrónica de consumo engloba todos los equipos electrónicos utilizados cotidianamente para el entretenimiento, las comunicaciones y el trabajo de oficina.

Dentro de los productos clasificados bajo esta categoría encontramos los ordenadores personales de sobremesa y portátiles, impresoras, teléfonos fijos y móviles, calculadoras, MP3, equipos de audio, televisores, navegadores para automóviles, reproductores y grabadores de videos y CD, auriculares, televisores, videocámaras, cámaras digitales…

Una de las características principales de la electrónica de consumo es que los precios de los artículos son cada vez más bajos, debido a la mejor eficiencia de fabricación, a la ingeniería automática, a los bajos costos de la mano de obra (pues se ha deslocalizado la fabricación a países con bajos salarios), y a las mejoras en los semiconductores.

Mientras que los productos electrónicos de consumo continúan su tendencia a la concentración, combinando en un único aparato elementos de diversos artículos electrónicos, el consumidor debe tomar varias decisiones antes de comprarlos. Esta versatilidad de tecnologías reduce la variedad de artículos que se pueden ofrecer, y aumenta el reconocimiento del fabricante (marca) de los mismos.

Parece que a la hora de decidirse influye más el modelo y el precio, que la especificidad y el rendimiento que puedan ofrecer, por lo que cada vez se hace más necesario actualizar y comparar la información de los diversos productos.

¿Calidad vs precio vs marca?

No es fácil elegir bien, es necesario huir de algunos extremos. Lo barato sale caro, se dice, pero no siempre, por eso no necesariamente hay que optar por lo más caro y desechar lo más barato. La marca es importante, pero tampoco tiene porque ser lo decisivo. Las marcas más conocidas hoy en un principio no lo fueron tanto. Y entre una marca muy conocida y otra totalmente desconocida, existe todo un abanico de marcas intermedias a tener en cuenta.

Lo que nunca hay que elegir, ni aunque te lo regalen, es una falsificación, por la sencilla razón de que se están saltando todos los límites éticos: laborales, competencia, transparencia, veracidad.

Lo más recomendable, por lo tanto, es centrarse por encima de todo en la calidad del producto, si estás conforme con ella, no te preocupes si pagas más o menos, si es o no de una marca conocida o reconocida.

Y ¿cómo valoro su calidad? Se dice que un producto tiene calidad cuando cumple con las expectativas que se esperan de él y sus características y propiedades parecen adecuadas. El componente de subjetividad que hay en este tipo de juicios de valor es evidente, ya que no todo el mundo tiene los mismos criterios y necesidades, y la percepción de la calidad está condicionada por ello.

¿Cómo comprar electrónica de consumo?

En el ámbito profesional, académico o empresarial cuando se habla de calidad se valora de la forma más objetiva posible, de acuerdo a unas pautas y criterios comúnmente aceptados, aunque adaptados a los gustos y necesidades de los usuarios a los que va dirigido el producto o servicio, y se define la calidad como la totalidad de funciones y características de un artículo que les permite satisfacer una determinada necesidad.

Teniendo esto en cuenta se deben analizar distintos factores: la función del producto, es decir, para qué sirve, qué necesidad o deseo satisface, y cómo lo hace. Sus características generales, los rasgos ventajosos que mejoran su calidad, la facilidad de manejo, de mantenimiento. Las características estéticas, apariencia agradable y funcional.

También es importante tener en cuenta todo lo que afecta al medio ambiente y humano: mano de obra empleada en su elaboración, consumo energético, materias primas que lo componen, capacidad de reciclado de las mismas. Merece la pena pagar un poco más si cumple con las exigencias mínimas que se pueden pedir en estos campos.

Para ayudar en el análisis de calidad se puede echar mano de internet y del consejo de los profesionales de tiendas especializadas. Hoy hay muchas páginas web que comparan este tipo de productos atendiendo a su calidad y precio y multitud de comentarios de usuarios que se pueden consultar en la red sobre marcas y productos.

Como indicativo de páginas de consulta ahí van tres: Ofertia, ofrece catálogos de distintas tiendas. La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) presenta un análisis de cada producto y a continuación recomienda varias alternativas y comparaciones. Y, también Idealo, comparador de precios y ofertas online.

Hecha una primera criba se puede optar por la compra a través de la red, si ya se tiene muy claro, o por acudir a un establecimiento especializado donde te indicarán con mayor claridad las características del producto que deseas adquirir y los distintos precios y marcas que lo fabrican.

Alcanzar la calidad hoy no es ya una meta sino el punto de partida. El consumidor es cada vez es más exigente y no se conforma con cualquier cosa, además la amplia oferta existente en el mercado le permite escoger entre diferentes productos y la calidad de los mismos debería condicionar en gran medida su elección.

Al final, todo depende, como casi siempre, de que el consumidor se convierta en un smart consumer. Es decir, que sea capaz de analizar todo lo que el mercado le ofrece y valorar las alternativas para dar con el producto más adecuado a sus necesidades. Para los cazaofertas que ya tienen claro esto, pero no renuncian a conseguir el mejor precio en el momento justo, páginas como Barakutin pueden ayudarte a encontrar la solución a tus problemas. Sobre todo si eres de los que está convencido de que en Amazon hay de todo, y el mejor precio se lo lleva el que esté atento a esas ofertas flash.

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