Aspectos relevantes de la batalla comercial entre China y EEUU

China y Estados Unidos han desatado una guerra comercial desde hace casi un año que ha impuesto a sus productos aranceles de hasta 25% a sus productos y ahora continua con bloqueo de empresas

Guerra de aranceles entre USA y China

La guerra comercial entre China y los Estados Unidos se recrudece, y muchos no saben cómo comenzó todo y por qué esta batalla parece no tener fin.

Las cifras del intercambio de productos entre ambos países evidencian que las exportaciones chinas a los Estados Unidos son mucho mayores que las estadounidenses al gigante asiático, lo que crea para los norteamericanos un déficit comercial sustancial, mientras que para China un superávit.

Mientras que China exporta al país norteamericano cerca de 540 mil millones de dólares, Estados Unidos le exporta 120 mil millones de dólares. Según los datos, en la gestión de Donald Trump el déficit comercial total de los Estados Unidos aumentó a 621 mil millones en 2018, el más alto en una década, es decir, que importa más productos de los que vende a los demás países.

Esta situación es la que desea revertir el presidente de los Estados Unidos, y en ello está empeñado desde hace casi un año cuando tomó la decisión de aplicar aranceles del 25% a a productos chinos valorados en 50 mil millones de dólares.

A partir de allí se declaraba una guerra comercial abierta entre dos de las principales potencias económicas. El mandatario estadounidense justificó su acción acusando a China de haber realizado durante años prácticas desleales e incluso sugirió el robo de propiedad intelectual.

La respuesta del país asiático no se hizo esperar, y aplicó aranceles del 25% a productos estadounidenses por valor de 50.000 millones de dólares, entre ellos la soja, el principal producto agrícola que exporta Estados Unidos a China.

En esta guerra China llegó incluso a cancelar la compra de soya estadounidense e intentó acudir a otros mercados como el brasilero para sustituir esas importaciones estadounidense. 

Guerra de aranceles

En total para mayo de este año, Estados Unidos había impuesto aranceles sobre 250 mil millones de dólares en productos chinos, cerca de la mitad de lo que se importa de esta nación asiática, y China había reaccionado imponiendo gravámenes sobre 110 mil millones de dólares en productos provenientes de los Estados Unidos.

En medio del conflicto, el gobierno chino acudió a la Organización Mundial de Comercio para denunciar a su contraparte y tratar de encontrar una solución al problema, sin embargo, no fue hasta el primero de diciembre del 2018, mientras se realizaba la reunión del G-20 en Argentina, que las partes pactaron posponer la ejecución de nuevos aranceles al menos durante los próximos tres meses.

De esta forma, en febrero de este año Trump volvió a aplazar la imposición de más aranceles por el valor de 200 mil millones de dólares previstos para marzo. Sin embargo, la situación se recrudeció el 10 de mayo cuando el gobierno estadounidense anunció nuevos aranceles adicionales a los que había impuesto desde el mes de julio de 2018.

Desde mediados del año pasado, Estados Unidos aplica aranceles del 25% sobre productos de alta tecnología de sello chino valorados en 50 mil millones de dólares y un 10% en diversos bienes valorados en 200 mil millones, pero el 10 de mayo aumentó también a 25% aquellos que estaban en 10 puntos.

La respuesta china llegó incrementando los aranceles de 10 a 25% a más de 5 mil bienes estadounidenses cuyo valor es de 60 mil millones de dólares.

Golpe bajo a Huawei

La guerra comercial ahora golpea directamente a la empresa china Huawei, que fue incluida por el Departamento de Comercio de Estados Unidos en la “blacklist” junto a otras 68 empresas chinas a las que Trump vetó para hacer negocios en EEUU.

Recientemente, el gobierno retrasó hasta el 19 de agosto el bloqueo a este gigante tecnológico, sin embargo, la estocada fue cuando Google anunció que rompería con Huawei, siguiendo la prohibición impuesta por el gobierno norteamericano. De esta forma dejará de venderle a la empresa china sus componentes y sofware, es decir, el sistema operativo Android, así como aplicaciones como Gmail, Play Store, Google maps, etc.

Pese a ello, la empresa asiática sostuvo que seguirá proporcionando actualizaciones de seguridad y servicios postventa a todos los smartphones, tabletas y dispositivos de su marca, a través de un comunicado.

Mientras tanto, el fundador de esta compañía de tecnología, Ren Zhengfei, señaló que los políticos de Estados Unidos subestiman la fuerza de la firma y aunque se asegura que la prohibición puede retrasar la implementación de los servicios 5G en el mundo, él descartó que la red 5G se viera afectada.

También se ha asegurado que los dispositivos de esta firma que están en las tiendas y los que ya se han vendido podrán seguir siendo usados normalmente porque no se verán impactados por la ruptura de Google, ya que continuarán vigentes sus servicios y se actualizarán las aplicaciones como siempre.

Sin embargo, los especialistas en la materia han sentenciado que las acciones contra Huawei sacudirán la producción de teléfonos móviles de la marca e impactará en las ventas cuando ocupa el segundo puesto en el mundo con casi 60 millones de productos vendidos.

No obstante, observan que las acciones contra Huawei son medidas proteccionistas y señales de preocupación por lo que representa esta marca china que está por encima de cualquier otra empresa de telecomunicaciones del planeta en cuanto a redes inalámbricas se refiere.

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