El horror de quedarse sin trabajo

paro

Una de las peores situaciones  a las que se puede enfrentar una persona es quedarse sin trabajo. De repente, se encuentra que ya no tiene un sitio al que acudir cada mañana, un sitio en el que desarrollar su experiencia profesional y poner en práctica todos sus conocimientos. El tiempo libre se acumula y la desesperación aparece. Además, ya no percibe el sueldo al que estaba acostumbrado con los consiguientes recortes que eso supone.

La vida da un giro y no precisamente en la dirección más favorable. Una persona que ha sido activa durante una gran parte de su vida se encuentra desamparada, sin poder continuar con su ritmo de vida normal y sin opciones para salir de esa situación.

La precariedad de las prestaciones por desempleo

Cuando se produce la horrible situación de perder el empleo el paso inmediato es apuntarse al paro. Recibir un sueldo fruto de todos los años que ha dedicado de su vida a trabajar es lo mínimo que puede pedir esta persona. Después de todo, los trabajadores sacrifican parte de su tiempo libre, de su vida en trabajar, en hacer que el país prospere, por lo que lo mínimo es que se les agradezca ayudándoles a subsistir en ese periodo tan horrible que es estar sin trabajo y sin sueldo.

Por desgracia, las prestaciones por desempleo no suponen sueldos muy elevados y en muchas ocasiones no dan ni para vivir de una manera digna. En una sociedad en que el alquiler medio para poder tener una vivienda digna supera los 600 euros, una prestación por desempleo de poco más de 700 no es suficiente para que una familia pueda alimentarse, vestirse, etc.

El problema es mucho mayor si, de esa persona que ha perdido el trabajo, depende una familia entera, una esposa e hijos que tienen la costumbre de comer todos los días. Se pueden plantear situaciones realmente desagradables en las que incluso hay que echar mano de la ayuda de personas que tengan la buena fe de echar una mano.

Formación para adentrarte otra vez en el mercado laboral

Cuando la prestación por desempleo se acaba, el problema se agrava. El trabajo no abunda, es complicado encontrar un lugar donde desempeñar nuestra labor y el tiempo corre. Si se deja de percibir la prestación por desempleo la escasa entrada de dinero desaparece y, por tanto, ya no hay manera de pagar las facturas. Es necesario buscar una salida. Una opción interesante en este sentido es poder optar al plan prepara. Este plan es una gran ayuda que dura seis meses para todos aquellos trabajadores que han agotado las demás prestaciones.

Se trata de una prestación en la cual el trabajador se compromete a recibir formación para poder optar a más salidas en el terreno laboral. Una manera de tratar de sobrevivir un poco más, mientras el futuro se arregla.

Foto: © plinghoo

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